Partido Popular

Partidos de imputados

La imagen que encabeza este post es el Corruptódromo, una de las iniciativas de la plataforma #nolesvotes, y en ella se muestran los casos de corrupción o posible corrupción que pueblan las distintas instituciones de nuestro país.

Estamos en precampaña y tiempo de presentación de listas electorales, y a cualquier ciudadano medio le sale humo por las orejas al comprobar que no todos, pero sí muchos de esos puntitos azules volverán a encabezar o ser parte de las listas de distintos partidos para las elecciones del 22M. Y es que la falta de vergüenza que muestran los partidos políticos, mayoritarios y no tan mayoritarios, está llegando a su punto cumbre y está provocando una indiscutible desconexión entre la base ciudadana y la política.

Los códigos de buenas prácticas que tanto se afanan por presentar los distintos partidos políticos no son más que papel mojado, un simple gesto de cara a la galería que luego se mete rápidamente bajo la alfombra mientras los dedos se cruzan para que la audiencia se quede simplemente con los titulares sin investigar más. Sólo así puede explicarse que Camps, el Molt Honorable President de la Comunidad Valenciana, se salte a la torera el código ético del PP presentando a 8 personas implicadas por corrupción en sus listas. O que el candidato a la Ciudad Autónoma de Melilla por el PSOE, Dionisio Muñoz, esté imputado por una presunta compra de votos en las Generales de 2008.

¿Sorprende a alguien que estos dos partidos actúen así? Son los dos de siempre, los que tienen una cara que ya conocemos todos, los del permanente empate a 0 en el cual sólo pierden los ciudadanos. Culpa del bipartidismo imperante, que dirían unos, de la absoluta supremacía de dos colores: El rojo o el azul. La disyunción constante.

Pero, ¿Qué pensar cuando ese tercer partido político español que se jacta de no llevar imputados en sus listas y que tiene ese código ético tan potente presenta un código contra la corrupción en el que se explicita que todos los candidatos y cargos imputados dimitirán de sus funciones el mismo día que uno de sus cargos y candidatos es imputado y en rueda de prensa dice “suscribir el código” pero que eso de dimitir va a ser que no?

A los españolitos, ¿Qué nos queda?

Posted on by Armando González in Política Leave a comment

¡Se compran ciudadanos!

“Campaña electoral: Conjunto de actividades organizativas y comunicativas realizada por los candidatos y partidos que tienen como propósito captación de votos”.

No es de extrañar que en una sociedad tan desarrollada como la española, los comercios y las grandes empresas intenten obtener más ingresos a través de engaños y promociones ficticias. Semanas previas al mundial surgieron falsas promociones de empresas que prometían devolver el dinero de cierto producto si España ganaba el mundial. Como era de esperar, esto no ha sucedido. Tan solo era un titular para conseguir mayores ventas.

Lo mismo sucede en política. La mayoría de los partidos políticos intentan conseguir votos con falsas promesas y regalos baratos. Por ejemplo, es muy usual encontrar mecheros, bolígrafos, globos, mochilas… con el eslogan del partido político. Lo más triste de todo es que logran el voto de muchos ciudadanos con estos pequeños “detalles” en lugar de conseguirlos mediante el contenido de su programa electoral. La política española, ¡ES MUCHO MÁS QUE UN SIMPLE MECHERO! O al menos debería serlo.

Un mechero no acabará con 4,5 millones de parados. Un mechero no acabará con el déficit público. Lo único que tiene en común el mechero con la política es que mal empleados, uno y otro pueden arruinarte la vida.

Los españoles que permiten vender su voto a cambio de cuatro regalos y millones de falsas promesas, deben saber que su futuro depende plenamente de los políticos más votados.

Posted on by J@vier in Colaboraciones, Sociedad Leave a comment

Artículo 32: El último cartucho del PP contra los gays

Artículo 32

1. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.

2. La ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.

Este artículo, perteneciente a la Constitución Española de 1978, es el pilar de apoyo de toda la argumentación constitucional del Partido Popular en su recurso de inconstitucionalidad sobre la Ley de Matrimonio Homosexual, aprobada por el Gobierno del PSOE junto al Grupo Mixto, Izquierda Verde, ERC, PNV, Coalición Canaria, dos diputados de CiU y una diputada del PP en 2005.

Leyendo el apartado 1 podríamos concluir rápidamente que la Constitución prohíbe el matrimonio entre homosexuales y que por tanto el recurso de inconstitucionalidad del PP tiene sentido y saldrá adelante.

Sin embargo, la Constitución es una norma extremadamente abierta por su carácter general y, por tanto, candidata a varias interpretaciones. Es ahí donde entra en juego el Tribunal Constitucional, intérprete supremo de la Constitución, y abre la puerta a una segunda interpretación que sí permitiría la aplicación de la ley. Todo versa sobre la conjunción que une “hombre” y “la mujer”. ¿Quiere decir ello que el hombre y la mujer deben ser la unidad o que el hombre y la mujer tienen derecho por igual, entendiendo entonces que tanto el hombre como la mujer tienen derecho a contraer matrimonio?

A pesar de que la segunda interpretación pueda parecer un poco más rebuscada, hay que enfocarla en el contexto de todo el artículo. Si el apartado 1 ya cierra las formas de matrimonio, limitando este a la unión entre un hombre y una mujer… ¿Por qué el artículo 2 dice que la ley regulará las formas de matrimonio? ¿Qué más formas de matrimonio hay si la Constitución ya cierra este tipo de unión en torno a un hombre y una mujer? Valorando todo el contexto, parece ser que la Constitución realmente no cierra la forma de matrimonio sino que deja ese cometido a la Ley, por lo que el recurso del PP no tendría sentido ya que la ley encajaría perfectamente en el entramado constitucional.

La pelota está en el tejado del TC, un Tribunal más cuestionado que nunca. Ahora que ya sabemos que hay dos partes diferenciadas, sólo cabe una pregunta: ¿Qué visión triunfará, la progresista o la conservadora?

Posted on by David Fernández in Nacional 2 Comments