Colaboraciones

¿Debemos replantearnos la dirección de las políticas en España?

Esta crisis está dejando una cosa en evidencia: se han hecho muchas cosas mal en España y lo estamos pagando ahora porque la crisis ha agravado las deficiencias que ya existían en el Estado, una crisis que puede que no tenga como solución reforzar el poder del Estado por diversos motivos.

El primero, el mayor problema de España es el fraude fiscal, que como afirma el informe GESTHA nos cuesta 88.000 millones de euros, y además es un fraude fiscal por avaricia (porque en otros países como Italia existe debido a la mafia), que hace que el Estado pierda miles de millones cada año, y no es un problema únicamente de que no se persiga lo suficiente sino que es un problema de mentalidad de todos, no tenemos una cultura de Estado al que damos un dinero para que nos preste un servicio, tenemos la sensación de que el Estado nos debe algo y mucha gente ve bien defraudar a Hacienda, además de que la labor de Hacienda es infame (según el informe GESTHA, mencionado anteriormente, el conjunto empresarios en España tributa menos dinero que el conjunto de los empleados, algo increíble).

Esto tiene como consecuencia que se esté asfixiando a los que sí pagan impuestos, porque España es el país de Europa donde los impuestos se nos llevan más porcentaje de nuestra renta, más que los países nórdicos, Reino Unido, etc, donde compensan unos impuestos altos con otros más bajos (por ejemplo, el IVA en Suecia es del 25%, pero su IRPF es del 24%)

Y este problema es, también, un problema de (digámoslo así) “sentimiento de desunión del país” porque uno de los requisitos esenciales si queremos un Estado de Bienestar que sea eficaz es que el pueblo lo apoye, ponemos como ejemplo el Estado de Bienestar de los países escandinavos pero la suma de población de estos Estados no llega a los 20 millones de personas, y además están unidos, porque en estos Estados no existe un nacionalismo independentista que lleve a situaciones como la de España, donde muchas Comunidades Autónomas tienen embajadas en el extranjero, unas tienen privilegios fiscales porque se reconocen sus fueros del S.XIX (País Vasco y Navarra) y otros que tienen un nivel económico similar reciben mucho menos de lo que aportan (principal reivindicación de Cataluña que por ello pide un pacto fiscal) y,  que por su falta de compromiso con el Estado, son señaladas como uno de los principales problemas.

También, no podemos negarlo, son un problema los políticos, que en España la mayoría de la gente ya los señala como culpables de la crisis porque han despilfarrado dinero público en todos los sentidos: se han hecho obras faraónicas en las que se ha habido unos sobrecostes enormes, o que directamente no se deberían haber hecho con dinero público, subvenciones absurdas, los casos de corrupción, el parasitismo en las empresas públicas y la sensación de que no buscan el bien el país sino conservar sus privilegios, lo que dio origen al 15M.

Y, por otro lado, la ineficiencia del conjunto de servicios públicos es excesiva, y esto es una de las causas por las que algunas peticiones de algunas corrientes ideológicas, que piden banca pública o que todos los servicios básicos sean públicos para que los beneficios reviertan en el Estado, son una locura. La realidad es que, en este país, casi todo lo público acaba siendo ineficaz sin prestar en el 99% de los casos mejor servicio del que prestaría siendo privado.

¿Por qué? Por el enchufismo que hay en las empresas públicas, si en una empresa pública hay beneficios casi siempre ese beneficio acaba desapareciendo en sueldos para los “amiguetes” (asesores o consejeros que son familiares o amigos de políticos en su mayoría) y en gestiones horrorosas (como ejemplo tenemos Renfe con los AVEs que se hicieron antes de saber si iban a tener uso, o los Aeropuertos sin aviones que tenemos, el sistema educativo más caro de Europa y que tiene de los peores resultados…).

Porque no nos engañemos, nuestro Estado de Bienestar es deficiente, he mencionado ya el desastre de la educación, pero es que tenemos un sistema de protección para los desempleados que se olvida de ti cuando se acaba tu prestación, unas pensiones bajas que además no vamos a poder pagar a este ritmo, un salario mínimo que duplican los países con los que nos comparamos y, para colmo, nuestra deuda crece día a día. Además de que, como también he mencionado anteriormente, somos los que más impuestos pagamos.

Por todo esto, deberíamos plantearnos si debemos seguir yendo hacia un Estado en el que paguemos más impuestos a cambio de mantener estos servicios, o si no sería mejor que la gestión de casi todas las empresas públicas se liberalizara, y se pagaran menos impuestos para dejar de ahogar a la gente y que tenga más renta disponible para consumir y emprender. De esta forma, habría más de esa competitividad que tanto pregonan en Europa y el Estado solo asumiría el déficit de lo verdaderamente esencial, los que pagan sus impuestos no se verían tan perjudicados por los que no los pagan, y la gestión de los políticos perdería importancia.

Para concluir, decir que la situación actual es insostenible, este fraude fiscal y despilfarro público es incompatible con el Estado de Bienestar, y si queremos salir de esta debemos de corregir estas cosas por una de las dos vías: o se mejora la gestión pública y reducimos (a la mitad sería suficiente) el fraude fiscal, o privatizamos y liberamos de carga al Estado dando paso a un modelo  más liberal, y con el panorama actual tenemos más motivos para decantarnos por la segunda que por la primera.

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Una visión sobre el sistema de recetas español

Medicina

Hoy el Consejo Interterritorial de Salud, dependiente del Ministerio de Sanidad, ha aprobado una reforma sobre el sistema farmacéutico español que traerá cola. Tras una lectura de lo que hay, básicamente las explicaciones de la ministra recogidas en los medios (el plan no será aprobado hasta el Consejo de Ministros del viernes) ataca algunos de los problemas principales que existen, pero también tiene alguna que otra chapuza. Aquí está un pequeño análisis personal de la medida:

Los jubilados pagarán por sus medicamentos

Quizás la reforma más llamativa es que a partir de ahora los jubilados no tendrán las medicamentos de forma gratuita, algo que era así desde 1978, cuando se incluyó a todos los jubilados en el colectivo de personas menos protegidas. Esto es algo que, aunque impopular, es correcto: que todos los jubilados por el simple hecho de serlo no tengan que pagar absolutamente nada de los medicamentos (cuando una persona en activo pagaba un 40% del valor de ese medicamento) sin tener en cuenta su renta es algo claramente injusto.

Los descuentos para jubilados en servicios públicos (no sólo en el sistema de recetas, sino en cosas como abonos de transportes) son habituales y pese a que es un criterio que mucha gente ve correcto es a todas luces regresivo. Bajo el paraguas del colectivo pensionista existe un sector muy heterogéneo, donde hay demasiadas personas que cobran menos de lo que todos querríamos pero hay también un sector que disfruta de pensiones más altas que le permiten llevar un nivel de vida acomodado. Me estoy refiriendo a quienes disfrutan de las máximas pensiones y también a quienes, si bien no cobran la máxima, se acercan mucho a ella. Para hacernos una idea podemos ir a la Agencia Tributaria, donde encontraremos que hay 2.022.484 pensionistas que cobran de dos hasta 10 veces la pensión media (de 1958 a 9790 euros mensuales) o 16.869 que cobran más de 10 veces esa  pensión media, que está actualmente en 979 euros mensuales.

Esto deja clara la injusticia que supone que esas personas tengan los medicamentos gratuitos por su condición mientras que un trabajador en activo que cobra 600 euros tenga que pagar un 40% de los medicamentos que necesita.

Sin embargo, aunque la reforma del PP finaliza con los medicamentos gratuitos por colectivo, no elimina la inadecuada diferenciación entre trabajador en activo y jubilado, una separación que no debería existir puesto que lo que debería importar a la hora de considerar la gratuidad de un medicamento debería ser la renta, algo que se mantiene independientemente del grupo que formes. De hecho, los jubilados a pesar de comenzar a pagar por sus recetas (un 10%) tendrán un máximo de 18 euros mensuales, tengan la pensión que tengan.

Sí hay, sin embargo, un factor que es especialmente importante en el caso de los jubilados: la edad trae más enfermedades y eso redunda en un mayor gasto farmacéutico. Con respecto a esto se pueden añadir límites en el pago de medicamentos, así como consideraciones como personas a cargo, ya que una persona que tiene muy mala salud, crónicos incluídos, no tienen culpa de ello y no deberían ser castigados por ese hecho.

La necesidad de esta reforma es clara si comparamos los datos de la Seguridad Social con los de MUFACE. En la SS un 70% de las recetas están copadas por un 20% de población exenta de pago, los pensionistas y beneficiarios. Sin embargo esto no es causado por la salud más dedicada de ese sector de edad, ya que en MUFACE el mismo segmento de edad, que paga un 30% del precio del medicamento, consume un 40% menos.

En cuanto a la población activa, las rentas menores a 18.000 seguirán pagando el 40% del valor del medicamento, mientras que de 18.000 a 100.000 euros pasarán a pagar un 50% y las superiores a 100.000 euros un 60%.Otro de los problemas con los que nos podemos encontrar

Cal y arena burocrática

El sistema sanitario español es un desastre, con distintos tipos de receta (en lugar de la receta sanitaria única que piden colectivos profesionales desde… Bueno, desde hace mucho) o 17 tarjetas sanitarias distintas -que en algunos casos incluso presentan dificultades a la hora de ser atendido, como por ejemplo cuando sales de tu Comunidad y no saben abrir un expediente porque no saben qué datos de tu tarjeta tomar… Y pasa-

La reforma intenta atajar alguno de esos problemas. Por ejemplo, la instauración de una tarjeta sanitaria única sanitaria para toda España que acabaría con estos problemas además de conllevar grandes beneficios (es de esperar un sistema interoperable que permita la movilidad del historial médico entre distintas autonomías de forma que si acudes a un centro médico de otra CCAA puedan tener todos tus datos médicos, y creedme, eso es muy necesario cuando eres crónico y pierdes un medicamento o se te fue la pinza a la hora de ir a por más) y una receta electrónica que, si bien no está claro que acabe con los distintos sistemas de recetas, sí puede facilitar los trámites y ahorrar algo de dinero en gastos corrientes como papel y tinta.

Al mismo tiempo, nos encontramos con que los pensionistas tendrán derecho a una devolución en los gastos farmacéuticos si alcanzan el tope de 18 euros durante 3 meses consecutivos, de nuevo sin tener en cuenta la renta. Ese derecho debe ser muy bien advertido -y a pesar de ello siempre hay gente que no se entera- y las peticiones de devolución aumentarán la burocracia, siendo mejor algún otro tipo de medida compensatoria sin esos efectos secundarios.

Compras centralizadas

Este plan crea una central de compras de medicamentos a nivel nacional. Esto viene a ser una mejora basada en la economía de escala: cuanto más producto compres más cantidad negociadora sobre los precios tienes y más barato te puede salir el producto final. Para ilustrar esta decisión está bien citar la compra centralizada para toda España de vacunas de la gripe realizada por el Ministerio de Sanidad en tiempos de Leire Pajín -una de las pocas decisiones con las que concuerdo, y eso que fue porque lo pidió Europa- se ahorraron unos tres millones de euros, que se dice pronto.

En conclusión

El plan tiene en su interior medidas muy positivas bien planteadas y que si se ejecutan correctamente pueden provocar mejoras interesantes y algunas otras que son positivas pero que no están bien planteadas, como el sistema de pago de medicamentos. En este caso yo  apostaría por una reforma distinta a la aplicada por el Partido Popular y más cercana a la que proponen en Nada es Gratis, que mejoraría bastante la situación en la que nos encontramos sin crear demasiados problemas a ningún sector, más allá del enfado lógico de quien tuvo los medicamentos gratis y va a dejar de tenerlos.

 

Photo Credit: Josué Goge via Compfight

Posted on by David Fernández in Nacional, Política, Sociedad 3 Comments

Obsolescencia programada

Tenemos tan interiorizada la sociedad de consumo que raro es el momento en el que nos detenemos a pensar acerca de las motivaciones de nuestras compras. En esta época de rebajas podemos observar mejor que nunca el consumismo bestial y desmedido que nos invade, solo hace falta visitar una tienda de ropa con carteles de sugerentes porcentajes y ver a los compradores en éxtasis creyendo tomar la oportunidad de su vida. No hay que rebuscar mucho para encontrar una analogía con el consumo de una droga: la Visa pasando por el lector es el chute que nos proporciona un tremendo placer efímero. Luego viene el bajón, quizás hasta el arrepentimimento por el malgasto de ese bien tan escaso que hoy son nuestros ahorros. Y todo hasta la siguiente compra, donde el ciclo se repite.

Pero esta situación no se da solo en el negocio de la moda. Los dispositivos tecnológicos son otro de los flagrantes ejemplos de consumo desmedido. Parece una tradición instaurada cambiar de movil cada 18 meses, con la correspondiente portabilidad a otra compañía, por la obsesión de tener siempre lo mejor y lo último, sin importar cuánto tiempo hemos de estar atados a una compañía o la cifra con la que hemos de endeudarnos. Como este podemos encontrar otros casos cuanto menos preocupantes: ¿durante cuánto tiempo pertenece tu alma al banco a cambio de la casa más grande o más lujosa que siempre quisiste? ¿Y qué hay del crédito que solicitaste para ese coche que dejó de rodar antes de que acabases de saldar la deuda que contrajiste para comprarlo?

Ser miembro de esta sociedad de consumo implica vivir por encima de tus posibilidades. Solo así se mantiene una economía mundial en crecimiento constante y con previsiones de que esto se mantenga así por un tiempo infinito. Evidentemente esto no es factible, pero la industria hace todo lo posible por difuminar más el crash final y mantener la ilusión en el tiempo. ¿Hasta qué punto la economía productiva y nuestras propias costumbres han sido manipuladas para conseguir este fin? Te recomiendo encarecidamente que veas este documental emitido en RTVE, y que estará disponible on-line por un tiempo limitado.

Comprar, tirar, comprar

Posted on by Gonzalo Vázquez in Sociedad 2 Comments

El movimiento juvenil

A raíz de algunos sucesos ocurridos en otros países como Inglaterra y Francia han salido numerosos artículos de opinión y noticias criticando de sobremanera la juventud española.

Se nos ha tratado de vagos, pasivos, alcohólicos, poco preparados, demasiado preparados y en general, de casi cualquier cosa. Se nos ha tachado de conformistas y atacado duramente por no salir a las calles, por no quejarnos ante los desajustes del gobierno, de mantenernos impasibles tumbados en el sillón o haciendo botellón mientras nos quitan derechos, nos retrasan la edad de jubilación o bajan sueldos.

Me gustaría dirigir este manifiesto a todas las personas que piensan que la juventud de hoy es peor que la de ayer, y posiblemente mejor que la de mañana.

En primer lugar indicarles que somos la generación más preparada de la historia. Creo que partiendo de esa base es muy seguro que la concepción que se tiene sobre nuestras personas comience a cambiar. En segundo lugar informarles por no decir suplicarles que olviden, o al menos crean muy por encima, los datos que dicen de los jóvenes en los medios de comunicación. Se han realizado manifestaciones en los últimos años lideradas por jóvenes, seguidas masivamente y con una dedicación por parte de los organizadores digna de admiración. Nos hemos quejado por el Plan Bolonia, nos hemos quejado por los continuos desprecios hacia el campo de la informática, nos hemos quejado contra los toros, contra el Estatut… Se han hecho más cosas de las que salen en los medios y nos hemos movilizado más veces de las que posiblemente lo hayan hecho mucho de los que nos tachan de pasivos y conformistas. Sin embargo en los medios salimos cuando estamos de botellón, o simplemente salen los jóvenes más descarriados, los menos responsables, los menos implicados…

Muy poquitas veces he conseguido poner la televisión y ver una noticia sobre el abarrotamiento de las bibliotecas, la baja calidad de las instalaciones en las que estudiamos o hemos estudiado hace poco, la falta de profesionalidad de muchos de los equipos docentes o simplemente el compromiso, esfuerzo y ganas que ciertas personas ponen en órganos como los consejos de estudiantes de las universidades, las asociaciones universitarias o los grupos universitarios. Pocas veces veo en la televisión las impresionantes iniciativas que nacen en el seno de las universidades españolas.

A todos los que nos critican, repito, quería decirles una cosa muy clara: la culpa de esto es vuestra. Cuarentones, cincuentones y sesentones. Vosotros fuisteis los que no os quejasteis, los que dejasteis que os robasen derechos, que la vivienda se inflase, que el bipartidismo se hiciese insufrible y que poco a poco la sociedad española sufra un decrecimiento. Vosotros y no nosotros sois los culpables.

Y cada vez que vayáis a criticar a un joven o a un colectivo, por favor, pensad si vosotros hicisteis más que ellos, si estabais más preparados, si teníais las mismas dificultades para montar negocios, emanciparse o conseguir buenos empleos, si de verdad os implicasteis con la sociedad y conseguisteis cambiar cosas.

Hoy he visto meter presión ante un proyecto de ley. He visto movilizaciones increíbles contra la injusta persecución a la que Assange es sometido, he visto mucha gente motivada, unida y en un mismo barco y todos, todos, eran gente joven.

Rompo esta lanza a favor de mi generación, defendiendo lo que somos en contra de como nos quieren pintar.

Posted on by SSolis in Colaboraciones, Sociedad 9 Comments

Vehicular por imposición

A nadie ha dejado indiferente la sentencia del Tribunal Supremo de hoy Miércoles en las que insta a La Generalitat de Cataluña a adoptar cuantas medidas sean precisas para adaptar su sistema de enseñanza a la nueva situación creada por la declaración de la Sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional que considera también al castellano como lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña junto con el catalán.

Mientras CiU, en poder del aún no constituido Gobierno Autonómico ha dejado claro que no acatará la sentencia, algunos sectores han comenzado a mover su engranaje de victimismo anunciando una guerra contra el catalán, en una estrategia que, independientemente de que de resultados o no, deja bastante patente que se llevan bastante mal con la libertad individual.

Sin embargo, lejos del apocalipsis de la lengua que algunos interesadamente anuncian, la sentencia (que, al ser del Tribunal Supremo, crea jurisprudencia vinculante con el resto de tribunales de España) obliga a que el castellano sea reintroducido como lengua vehicular de forma proporcional y equitativa en relación al catalán basándose en la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Es decir, ni más ni menos que igualarlo a nivel de derechos en la enseñanza de la Comunidad.

Y yo, llegados a este punto en el que una institución política se niega a cumplir una sentencia, me pregunto: ¿Qué hay de malo en poder elegir? ¿Qué hay de malo en el modelo educativo vasco, por ejemplo, que instaura tres modelos básicos de enseñanza para garantizar la libertad de elección de la lengua vehicular?

Actualmente, y desde el Decreto 138/1983, en la educación de la CAV podemos encontrar el modelo A -todo en castellano menos euskera-, el modelo B -bilingüe, con asignaturas en castellano y asignaturas en euskera- y el modelo C – todo en euskera menos el castellano-. Estos tres modelos conviven durante toda la enseñanza primaria y la ESO para dar paso a la elección del modelo A y D en Bachillerato y Formación Profesional. Es decir, que cada uno escoge la lengua que quiere sin ningún tipo de problema. Y lo más llamativo es la tasa de matriculaciones en cada modelo (datos del Eustat, curso 2009/2010):

¡Sorpresa! ¡El mundo no se acaba para la lengua cooficial-minorizada-comolaquierasllamar! De hecho, el modelo D, sólo en Euskera excepto Lengua Castellana y Literatura, aplasta literalmente al resto de modelos aún cuando existe un modelo bilingüe. Parece que el fin de la lengua tan terriblemente amenazada no está ni de lejos tan al borde del abismo como muchos gritan a los cuatro vientos.

En bachillerato, donde sólo existe el modelo A y el D, el A sigue en la tendencia ascendente y el D en la descendente hasta llegar a un equilibrio casi perfecto, aunque con una leve predominancia del modelo euskera, que se fija en un 52,6%.

Pues sí, así como lo veis. Los modelos todo en Castellano menos Euskera y todo en Euskera menos Castellano están prácticamente a la par. Incluso éste último sigue superando al de la lengua que supuestamente arrasaría. Y lo mejor de esto es que, según el Eustat de 2006, la media de población que conoce el Euskera, entendiéndolo y hablándolo bien o con algún que otro problema, es del 60%. Por lo tanto, el modelo educativo actual, con un 52,6% que se podría considerar vascoparlante al menos en el campo educativo (Actualmente la media de las tres provincias está en un 36,3%, también según el Eustat de 2006) y un 45,10% de la población en curso educativo que ha dado Euskera como asignatura y que por tanto la conocen (casos especiales aparte), el nivel de conocimiento del Euskera se incrementa. Y eso, sin imponer ninguna lengua. Qué cosas.

En definitiva, la imposición no es la única manera de dar a conocer la lengua… De hecho es la manera errónea, tanto moralmente como legalmente. Porque, sed sinceros, ¿Cuántos apoyarían que se hiciese justo lo contrario, esto es, excluir el catalán de las escuelas y considerar como única lengua vehicular el castellano?

La conclusión de esto es que los gobiernos deberían garantizar la capacidad de elección. Ni decretos treintaytresistas tribilingües ni imposición totalitaria. ¿Qué hay de malo en que alguien quiera darlo todo en catalán (excepto la asignatura de castellano)? Nada. ¿Y en que lo quiera dar en gallego? Exactamente lo mismo, nada. ¿Y que lo quiera dar en castellano (excepto la asignatura de la lengua cooficial)? Pues lo mismo. Nada.

Posted on by David Fernández in Sociedad 8 Comments

Con “1984″ esto no pasaría

El periodismo, como casi todo actualmente, está en una reinvención permanente. El culpable de todo esto es Internet, unido a las nuevas tecnologías que, por condición tácita, deben estar sometidas a la red de redes. Las razones son sencillas: son lo que mueve al mundo, y lo que lo moverá si no aparece algo aún mejor. Con todo esto, llegamos a la conclusión de que el periodismo está a merced de Internet de forma inevitable. Pero la aparición de WikiLeaks ha servido para que el periodismo deje de estar al servicio de la red, ya que, por primera vez, Internet le ofrece lo que llevaba tiempo buscando: material jugoso, de relevancia, y que revela los secretos que todos los gobiernos intentan esconder.

La aparición de este portal de filtraciones, como se le podría denominar, ha puesto contra las cuerdas a los poderosos, que por primera vez en muchos años sufren al periodismo, todo a través de una web sobre la que aún está el debate de si se puede incluir dentro de los cánones de la información.

Las discusiones sobre cómo se puede definir a WikiLeaks siguen surgiendo. A la vez, para decidir cuál es el cometido de su director. Julian Assange se ha definido así mismo como un activista, alguien que busca que los gobiernos no oculten nada a sus ciudadanos. Muchos le comparan con Daniel Ellsberg, aquel que publicó los Papeles del Pentágono en 1971, que marcaron un antes y un después en las filtraciones de documentos clasificados. A su vez, Assange ha criticado a los medios, de los que dice “están al servicio de los gobiernos y las empresas”. Pero esto, sin embargo, no ha sido óbice para que se sirva de grandes medios para difundir las filtraciones que él y sus compañeros obtienen. Sus problemas con la justicia sueca, con acusaciones de violación por parte de dos mujeres, es ahora mismo la mayor preocupación de Assange, que le ha llevado a estar en prisión inglesa durante una semana. Ahora, Assange está en libertad bajo fianza, sin poder abandonar su país de “exilio”, y se espera que se ponga manos a la obra con su portal.

WikiLeaks no es periodismo como tal, sino que podría considerarse como un intermediario, aún más poderoso que una fuente. La fuente nos aporta datos que luego los periodistas tenemos que contrastar; el portal de Assange nos aporta todos los datos, con la garantía de que son documentos oficiales. Es pues, una revolución dentro del mundo contemporáneo en su conjunto, ya que, por primera vez, los gobiernos están viendo el lado que nunca querrían haber visto de internet. Porque el portal ha calado hondo en la sociedad, así como Assange.

Las manifestaciones a favor del australiano y su sitio web son mayores que las agresiones. Estas últimas, por otra parte, vienen sobre todo de Estados Unidos, que ha sido la que ha sufrido la mayor filtración de la historia, cuando el 28 de noviembre apareció el famoso cablegate. Estos documentos, originados en las embajadas estadounidenses en varios países, revelan hechos que nadie se imaginaba, a la vez que confirma otros sobre las que se sospechaba, pero que los gobiernos habían sabido silenciar habilidosamente.

A los norteamericanos se han unido algunas empresas, que se han retratado ante la sociedad con su actuación, poniendo de manifiesto que boicotean a WikiLeaks porque Washington les ha presionado. PayPal ya lo admitió, y el resto parece complicado que haga algo así por simple patriotismo. De las peticiones de arresto por traición o espionaje a Assange ni hablamos. Ni por supuesto, de las voces que han pedido incluso su condena a muerte. Seguramente, muchos sueñan con el mundo que creó George Orwell en su novela ‘1984’, en la que una dictadura controlaba todo lo que se decía y modificada, pasado, presente y futuro a su antojo.

La revolución WikiLeaks ha supuesto que la gente vuelva a creer en el periodismo, en ese que muchos dicen “está dominado por otros intereses”, compartiendo las tesis de Julian Assange. Los medios se han atrevido a publicar informaciones que comprometen seriamente a la primera potencia mundial, así como a países que son aliados suyos o no, pero de los que alguna forma Estados Unidos estaba relacionada. Pero sobre todo, ayuda a que los medios vuelven a ser tenidos en estima por el público. Que esa mala imagen de que se publica siempre lo mismo, y de que la mitad no es verdad, deje de estar presente en los ciudadanos. WikiLeaks no “regala” solamente hechos que los ciudadanos deben saber, si no que permite al periodismo salir de la depresión comenzada hace algunos años.

Esto no ha hecho más que empezar. Las filtraciones, si cabe, van a ser aún más potentes. Hace pocos días se anunció la apertura de OpenLeaks, otra web que estará dedicada a la revelación de documentos secretos, fundada por un ex de WikiLeaks. Los gobiernos, sobre todo el estadounidense, se empiezan a temer lo peor: desde sus propias casas se están filtrando documentos que sacan a relucir vergüenzas importantes. Y que, como se ha demostrado, no ponen en peligro la seguridad de nadie.

Ahora sólo queda esperar a la próxima gran filtración. Los de Assange ya han anunciado que ahora van a por los bancos, pero que tienen más ases en la manga. Pero hay otro hecho claro: aún no ha habido dimisiones importantes por sus revelaciones. ¿Será capaz WikiLeaks de derribar una carrera política o profesional? No lo sabemos, pero quizá sea una cuestión de tiempo. Y será ahí cuando el portal y las grandes filtraciones lleguen a todo el mundo.

Posted on by Jesús Travieso in Internacional, Medios, Sociedad 3 Comments

Red Enlaza, un pufo anunciado

Os pongo a todos en antecedentes. En febrero de 2009, se anuncia en un evento en Mérida que un consorcio formado por una empresa cántabra llamada Grupo Red Enlaza y el consolidado ISP extremeño Socintex iba a establecer en la región extremeña el primer operador que ofreciera servicios 4G, algo que en la zona de Vegas Altas (Villanueva de la Serena, Don Benito) ya hace Socintex.

Prometía ofrecer, por poner ejemplos, servicios de Internet 100/10Mb por 15€, un servicio básico a un precio simbólico, videovigilancia, VoIP, televisión digital… todo de manera inalámbrica y a través de una red móvil que aprovecharía además el anillo de fibra óptica instalado por la Junta de Extremadura.

Olía a chamusquina en aquel momento, pero el nombre de Socintex inspiraba tranquilidad. Al fin y al cabo es una empresa que ya opera (y operaba) con éxito, cuyos servicios pueden contratarse y con muchos clientes satisfechos. No debía ser demasiado dificil extender la tecnología a toda la región. Los precios también eran algo que chirriaban, pero al fin y al cabo la infraestructura ya existe y ha sido pagada por cada uno de los extremeños.

No obstante no apareció ningún rastro de 4G en ninguno de los principales municipios de Extremadura en el plazo prometido, lo que a muchos ya nos hizo sospechar. Ocurrió lo que muchos esperaban: hoy salta la noticia de que a Rufino Pereda, cabeza de Grupo Red Enlaza, junto con su mujer y sus directores comercial y financiero han sido detenidos por estafar cerca de 7 millones de euros a los inversores que pusieron dinero precisamente para la creación de esta red de cuarta generación. ¿Y Socintex? Rompió sus relaciones con Red Enlaza a poco de comenzar las negociaciones, según declaran. Como curiosidad, ayer sale la noticia por estafa cuando no hace tanto tiempo en el mismo medio de comunicación ensalzaban el sueño de este santanderino.

Después de unos meses con un ritmo de vida realmente frenético, derrochando dinero a manos llenas para aparentar solvencia de la empresa, el tinglado montado por este personaje cántabro comenzó a desplomarse por algo tan simple como una denuncia por impago.

Y es que vendedores de humo hemos tenido siempre y seguiremos teniendo (¿o es que nadie ha oido hablar de la cancamusa?), aunque es fundamental no dar ni un céntimo a estos presuntos visionarios. Y realmente espero que no hayan recibido un sólo euro del erario público. Los inversores, a las malas, se expusieron y les salió mal la jugada (ya se encargan ellos de tomar las acciones legales necesarias para recuperar su dinero, aunque habría que ver si estas son efectivas o no).

No obstante no todo son malas noticias en el ámbito de las telecomunicaciones en nuestra región, al ver como la cablera asturiana Telecable también anunció iniciar sus operaciones en Extremadura, aunque no mediante WiMax, sino como mejor lo sabe hacer: red combinada de fibra óptica y cable coaxial. Aunque muchos ya estamos con la mosca detrás de la oreja. Espero que esto sí sea verdad.

Fuente | El Periódico Extremadura | Hoy.es

Posted on by Manu Mateos in Colaboraciones, Sociedad 1 Comment

Educado en la ignorancia

La educación es uno de los pilares de la sociedad. No sólo me refiero a la que se recibe en los colegios e institutos, si no a la que todo el mundo suele acudir para justificar o condenar ciertos comportamientos: la que se da en casa, la que transmiten los padres y familiares.

A los políticos se les ha de suponer más y mejor educación que la mayoría, ya que luego serán ellos los encargados de gestionar qué aprenderán los niños, y cómo y cuándo accederán las generaciones futuras a ese conocimiento del que antes hablaba. Tanto el del ‘cole’ como el de casa.

Pero cuando se escucha a gente como Joan Puigcercos, dejas de presuponer  y empiezas a sentirte como una gran parte de la sociedad: comienzas a pensar que los políticos son unos incapaces que sólo sirven para llenarse los bolsillos con dinero público.

El presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y candidato a la presidencia de la Generalitat en las elecciones del 27 de noviembre de este año, se creció en un mitin el pasado domingo y afirmó, que en lo referido a los impuestos, en Andalucía “no paga ni Dios”.

Horas más tarde, y viendo la que había liado, Puigcercos publicó un post en su blog en el que explicaba sus palabras ofensivas hacia Andalucía, aunque sin disculparse en absoluto. Según el líder de ERC, su frase está “sacada de contexto” y sólo quiso denunciar que “Catalunya sufre un trato discriminatorio” a la hora de las inspecciones fiscales. Para intentar justificar su afrenta a los andaluces, Puigcercos tiró de números, poniendo de ejemplo que en Catalunya sólo reciben beca “el 9% de los estudiantes” y en Andalucía “el 21%”. Hoy, ha vuelto a rizar el rizo en una entrevista en EL PAÍS, en la que, una vez más, es categórico al afirmar que no pedirá disculpas por sus manifestaciones. Y por si fuera poco, en un desayuno informativo celebrado esta mañana, ha denunciado la existencia de un eje “Madrid-Sevilla-Bilbao” para perjudicar fiscalmente a Catalunya.

La cuestión aquí es: ¿Tienen la culpa los andaluces de todo eso? ¿O es que el gobierno de Catalunya (del que forma parte ERC) no sabe gestionar bien sus recursos y por eso sus estudiantes están más desamparados que los andaluces?

Una cosa está clara: en Andalucía hacen falta muchísimas más inspecciones fiscales. La corrupción campa a sus anchas por el sur, y eso hay que denunciarlo. Pero Puigcercos debe tener en cuenta que, primero, en Catalunya hay muchos andaluces emigrantes con derecho a voto, que seguramente se habrán sentido insultados; y segundo, que no hay que echar la culpa a los demás de no saber llevar nuestra propia ‘casa’. Parece mentira que la estrategia de ERC y su presidente sea engañar a los catalanes con teorías conspiranoicas de que todo el mundo odia a Catalunya. Como si los habitantes de Barcelona, Girona, Lleida o Tarragona fuesen tontos.

Pero claro, ya que carece de conocimientos sobre Andalucía, dada su falta de educación, el líder independentista seguirá demostrando su ignorancia faltando a los demás sin que nadie le pueda parar los pies. Es la grandeza de la libertad de expresión: que hasta los bobos saben explotarla al máximo.

Posted on by Jesús Travieso in Sociedad 3 Comments