Medios

Caso Bretón: Procedimientos sumarísimos en la prensa española

Creo que ni siquiera hacen falta palabras. Las portadas de los dos principales diarios conservadores de España se comentan, realmente, por sí solas.

No es la primera vez que los periódicos actúan así. A la falta de rigor habitual, al ataque continuo al periodismo independiente en forma de portada que se presenta diariamente a la ciudadanía, se suma un comportamiento inaceptable que a muchos nos suena ya a viejo. Al ver la portada de hoy del ABC lo primero que se me ha venido a la mente es un caso idéntico en 2009: La mirada del asesino de una niña de tres años” titulaba entonces, subtitulando “Tenerife llora la muerte de Aitana, que no superó las quemaduras y los golpes propinados por el novio de su madre” y acompañando la información de una foto del padre adoptivo de Aitana, Diego, una persona que el diario juzgó y sentenció culpable en un ejercicio sin antecedentes de repugnancia periodística. Resultó ser inocente y dos días después de esa portada lo pusieron en libertad sin cargos. ABC pidió disculpas a Diego por medio de un vídeo de su director, Ángel Expósito. No lo hizo mediante una portada, eso sí, negando así a su rectificación la misma importancia que a su inaceptable comportamiento. Pero parecía que habían aprendido. Hoy se ve que no.

No me importa que José Bretón sea o no sea culpable. Todo el mundo, incluso él, tiene derecho a un juicio justo y a la presunción de inocencia hasta que la sentencia sea dictada, tal y como figura en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Todo el mundo tiene derecho a no ser linchado por los medios de comunicación, que, dirigidos por irresponsables que no deberían ser llamados periodistas, se erigen en una suerte de órgano judicial paralelo al del Estado que juzga y sentencia mediante un procedimiento sumario a cualquier persona sobre la que recaiga sospecha alguna. Todo el mundo tiene derecho a que la basura periodística no le tome como carnaza, injuriando sin importar su inocencia o culpabilidad aún no dictada con el único fin de vender ejemplares y ganar dinero. Y nadie, nadie tiene derecho a erigirse autoridad para administrar justicia como si fuera un poder concedido por un ente divino. 

La crisis del periodismo puede tener muchas vertientes, puede ser económica y puede ser de modelo, pero no se puede entender sin atentados a la profesión como el perpetrado por estos dos medios de comunicación que ni siquiera merecen ser llamados así. No se puede entender sin pararse a pensar cómo muchas cabeceras se han lanzado a formar parte de la masa enfurecida que primero lincha y después pregunta, no se puede entender sin ver cómo aquellos llamados a informar a la sociedad y a contar los hechos para que el lector piense por sí mismo han decidido saltarse los más básicos capítulos de ética periodística para desinformar a cambio de un titular, verdadero o falso. No se puede entender sin juzgar las portadas de hoy como lo que son: un verdadero misil en la línea de flotación del periodismo que no hace más que desacreditar la profesión ante los ojos de millones de personas, un par de clavos más en el ataúd de una profesión que ya estaba mal antes de que unos iluminados sin ningún tipo de ética deontológica decidiesen saltarse a la torera derechos fundamentales con el fin de vender un par más de ejemplares gracias a una vomitiva portada.

Hoy ABC ha sentenciado y La Razón ha puesto la condena. Y ahora, quienes deberían ser sentenciados y condenados son ellos. Y si la condena incluye también el visionado obligatorio de The Newsroom, mejor.

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Un moderado sospechoso

A finales de abril de este año, la secretaria general del Partido Popular, y ahora Presidenta de la Comunidad de Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal, acusó a RTVE de manipulación informativa, asegurando que sus Servicios Informativos no eran imparciales “desde el punto de vista político”, a la vez que dejaban “mucho que desear“.

Era conocido por todos que Cospedal ha sido una de las políticas más insistentes con la privatización de las Radio Televisiones Públicas, y en su programa electoral planteaba este aspecto para la de su comunidad, Radio Televisión de Castilla La Mancha. Sin embargo, esto no ocurrirá a no ser que el PP gane las próximas elecciones generales (que aún no sabemos cuando serán), ya que es necesario modificar la legislación para privatizar organismos públicos de este tipo.

Por lo tanto, la reciente presidenta de la comunidad manchega tendría que lidiar, durante al menos un tiempo, con la gestión de un medio público. Y dadas las acusaciones que hizo a RTVE sobre su manera de informar a la audiencia, no sería raro pensar que Cospedal aplicaría en su gestión de RTV-CLM los valores de los que, a su manera de ver, carece RTVE. O quizá sí habría que sospechar de ella.

La popular ha nombrado como director general del Ente Público de Castilla la Mancha a Ignacio Villa, más conocido en círculos periodísticos como Nacho Villa, que llega de la dirección de Informativos de la Cadena COPE. En su toma de posesión, Villa ha querido tranquilizar a todos los que le miraban con lupa, al revelar que ni la radio ni la televisión estarán “al servicio del gobierno” regional, a la vez que estarán abiertas “a todo el mundo”, ya que, ha dicho, no habrán “mordazas ni censuras para nadie”. Además, ha presumido de ganarse la etiqueta de “independiente“, al haber recibido críticas de medios de derechas y de izquierdas por su nombramiento, para después aseverar que en esta “nueva etapa”, los medios castellano-manchegos informarán con “objetividad, rigor y cercanía“.

Como se puede apreciar, Villa llega con mucho optimismo, con promesas importantes, y sobre todo, con mucha confianza en sus posibilidades, todo a través de un perfil moderado, como el que ha mostrado hoy.

La única pega de todo esto es que las cosas tan bonitas que dice el nuevo responsable del ente manchego vienen de alguien que ha sido uno de los mayores defensores de la ‘teoría de la conspiración’ del 11-M, que ha denostado a los gays por la aprobación de la ley que permite el matrimonio homosexual, o que ha cargado contra el derecho a una muerte digna.

Pero no se quedó ahí: a través de las ondas ha insultado gravemente a miembros del gobierno (por supuesto, Zapatero), ha rechazado con vehemencia la Ley de la Memoria histórica, además de atacar el aborto. Uno de sus episodios más tristes es cuando, en una tertulia, definió a la Cadena SER como la “emisora de los terroristas del 11-M“.

También es cierto que ha cambiado de compañías: pasó de ser un fiel acólito de Federico Jiménez Losantos a romper con este, cuando el último abandonó la Cadena COPE. Villa fue su sucesor en las mañanas de la emisora de los obispos, y no le fue muy bien: le sustituyeron por Ernesto Sáez de Buruaga en solo una temporada. A pesar de ello, siguió en la emisora, volviendo a dirigir el informativo del mediodía de la COPE, cargo que ha ostentado hasta que recibió la llamada de Cospedal.

Ahora, solo resta descubrir que Nacho Villa dirigirá RTV-CLM: el de la COPE y los artículos de Libertad Digital, o el renovado y moderado de la toma de posesión. Eso determinará el hacer de estos medios públicos. Y la responsabilidad de lo que pase, siempre, será de María Dolores de Cospedal.

Bonus Track

Unos llegan, y otros se van: RTVE ha relevado a Rosa María Molló de la corresponsalía en Jerusalén. Espero que no nos la arrebaten por mucho tiempo: la gente tan buena debe estar siempre en los medios.

Actualización

Sé que me faltan enlaces sobre todo lo que escribo que ha dicho Villa, pero solo os tenéis que dar una vuelta por sus artículos en Libertad Digital o por la fonoteca de la COPE.

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No juegues con Google

Don’t be evil. Esa era el mantra de Google Inc. cuando fue creada, allá por el 4 de septiembre del 98, por dos estudiantes de la Universidad de Stanford. Desde entonces hasta hoy han pasado 12 años, los dos fundadores se han vuelto millonarios y Google se ha convertido en la compañía basada en Internet más importante del mundo, con ramificaciones en prácticamente todos los sectores de las nuevas tecnologías. Google Inc, es innegable, ha cambiado mucho. Y su frase estrella se ha ido amoldando a las nuevas perspectivas de la empresa.

En 2006 Google lanzó su servicio Google News, que se encarga de recopilar las noticias publicadas por los principales periódicos mundiales, de forma que con una búsqueda por palabras clave el usuario puede encontrar las noticias que se adaptan a lo que quiere leer. Google News muestra solamente el titular y una entradilla, y, para leer el resto de la noticia, coloca un enlace al medio de comunicación original.

Lo que a priori podría parecer magnífico no sólo para los usuarios, sino también para los editores (pues se convierte en una nueva entrada de tráfico a coste 0) no gustó a un puñado de periódicos, que decidieron intentar sacar tajada pidiendo abonos por derechos de autor a pesar de que News sólo toma unas tres o cuatro líneas de la noticia para dar servicio. Un conglomerado de estos, agrupados en la belga Copiepresse, llevó a Google a los tribunales, quienes fallaron en contra de la gran multinacional. La sentencia era clara: O se pagaba o los contenidos debían ser retirados.

Google, cómo no, ha cumplido lo dictaminado por los jueces. Pero lo que quizá los periódicos que están detrás de Copiepresse no esperaban era que la compañía de Mountain View los eliminara no sólo de Google News, sino de todos los servicios, Google Search incluído. Estando así las cosas, a día de hoy se puede buscar cualquiera de esos periódicos en Google (como, por ejemplo, Le Soir o La Libre Belgique) y encontrarse con que los enlaces directos a esas publicaciones son… cero.

Las empresas editoras están, hablando en plata, acojonadas. No en vano Google es una de las principales fuentes de visitas para todas las páginas web, periódicos online incluídos. El miedo no sólo se puede intuir, sino que es patente en acciones como la iniciada por Le Soir, parte de cuya portada en papel de hoy ilustra este artículo. Una gran pantalla con Google Bélgica y la frase «Les journeaux francophones belges censurés». Los periódicos francófonos belgas censurados. Pues vaya.

Sin duda la venganza de la Gran G se ha servido en plato frío. ¿Ha sido evil o ha adaptado su consigna a un más práctico Don’t be stupid? ¿Ha sobreactuado la compañía realizando esta acción o es algo merecido por parte de los diarios belgas por intentar tensar demasiado la cuerda?

Opiniones a favor o en contra, lo único claro es que hoy en día meterse con Google puede resultar en más problemas de los que uno se espera. El coste de este jaque sólo podrá conocerse cuando se hagan públicos los datos de la próxima auditoría. Pero, sin duda, será alto.

 

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Galicia Hoxe y la cultura de la subvención

La discusión sobre la idoneidad de que la prensa escrita reciba subvenciones del Estado viene ya de lejos. Las subvenciones por cientos de diversos motivos o las campañas de publicidad institucional están a la orden del día y son una carta muy jugada por prácticamente todos los gobiernos con el fin de mantener con la tripa llena a los editores del grupo mediático afín. Bueno, con la tripa llena y con el cerebro a salvo de extraños virajes ideológicos de esos que tanto se dan en los grupos editoriales cuando ven caer dinero de alguna parte, claro.

Hoy en Galicia nos despertamos con la desaparición de Galicia Hoxe, periódico del grupo El Correo Gallego y último diario de pago editado en gallego. Un periódico que, todo hay que decirlo, tenía una línea editorial bastante marcada -Fue el único de toda la Comunidad en publicar un Editorial en defensa del Estatuto de Nación- y que había comenzado a editarse hace unos 8 años sucediendo a O Correo Galego, que había comenzado en el año 94.

Como siempre, y más cuando tocan temas relativos a la identidad o lengua, las opiniones son diversas y de todos los sabores. Algunos lamentan la desaparición de un medio en gallego a pesar de su línea editorial, otros lo celebran, otros simplemente rezuman odio ante todo lo que no esté acreditando con los carnets de gallegismo que ellos mismos expiden… Lo que ya viene siendo habitual en los últimos años.

Sin embargo, y tras leer mediante las redes sociales y hacer un pequeño estudio entre conocidos, una idea que ha calado entre gente de distintas opiniones -principalmente el nacionalismo gallego y otros sectores de izquierda- es que el fin de Galicia Hoxe viene propiciado por la falta de apoyo económico de la Xunta. Y eso es algo que, sinceramente, me preocupa.

Si bien es cierto que el Gobierno gallego actual agasaja con subvenciones a otros medios como La Voz de Galicia o el Faro de Vigo, el grupo El Correo Gallego, editor de Galicia Hoxe, disfrutó de ese mismo dinero en el periodo 2005-2009, con el gobierno bipartito del PSOE y BNG, cuando la Voz de Galicia sufrió la misma travesía en el desierto al ver reducidas sustancialmente las ayudas públicas que recibía en la época Fraga. Las subvenciones de este carácter, dedicadas exclusivamente a mantener a flote cabeceras que de otra forma se hundirían sin remedio, es algo que en pleno siglo XXI y con el auge de los modelos alternativos de comunicación como Internet deberían desaparecer para no volver jamás. Es igual de inaceptable dar dinero a La Voz que al grupo El Correo Gallego, porque ambas son empresas privadas con ánimo de lucro que lo único que buscan son beneficios.

¿Que la falta de dinero por parte de la Xunta ha influído? Pues claro. Pero es que estamos hablando de una cabecera que no está auditada por la OJD y de la cual es imposible conocer el número de ejemplares en la tirada o en la difusión. He sido incapaz, en toda la Red, de encontrar los datos de ventas del diario, lo que nos puede ya dar una idea de cuáles podían ser los números de la cabecera en los kioskos. Según afirma Galicia Confidencial, la empresa anunció a los asalariados que las ventas no llegaban a los 300 ejemplares diariosUn periódico sin prácticamente compradores, inviable económicamente sin la ayuda de las arcas públicas de Galicia, y que algunos quieren mantener vivo a base del boca a boca de la subvención una vez que la sociedad, los consumidores, le han dado la espalda.

A fin de cuentas, nos encontramos en la misma encrucijada de siempre. Mantener un diario de una empresa privada sin auditar y que presumiblemente muy poca gente lee con dinero público o dejar que el Frankestein se muera. Y, sinceramente, creo que a las empresas privadas no les debe llegar ningún euro de ayuda pública, que basta ya de la socialización de las pérdidas de una empresa privada inviable. Y en este camino debe ahondarse, retirando al resto de medios de comunicación gallegos el dinero público del que disfrutan. Si no son viables, que se reestructuren. Muchos medios de otros países han aprovechado la actual crisis para renovarse y, en gran medida, enfocarse principalmente al ámbito de la Red. Sin tanto dramatismo ni tantas lágrimas, y sin que haya salido el típico partido político a politizarlo todo como siempre hacen.

Y, por supuesto, sin pedir subvenciones.

 

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Imparcial a su manera

Se suele decir que “lo que funciona, no se toca”. Este es un tópico muy socorrido en el mundo del fútbol, pero que puede aplicarse en muchos otros, ya sea con mayor o menor éxito. Los medios de comunicación son el mejor ejemplo de ello: si te va bien con una serie de profesionales o un tipo determinado de programación lo más aconsejable es mantenerles todo el tiempo posible en la palestra informativa. Modificar lo que te está resultando rentable y exitoso, siempre que sea legítimo, sería una rotunda equivocación. Si alguien no cree en esta idea, que recuerde lo que le está ocurriendo a la Cadena SER, que fue desmantelada por la Cadena COPE tras el despido de Paco González por parte de la primera.

Donde sí fallaba algo, en el periodo que comprendía los años 2000 y 2004, era en Radio Televisión Española (RTVE). Con la llegada de Alfredo Urdaci a la dirección de informativos de la televisión pública, comenzó en esa casa una etapa infame de manipulación informativa (establecido así por los jueces), siempre bajo el control y el interés del gobierno que presidía José María Aznar. En el equipo de informativos que dirigía Urdaci había periodistas que supieron lidiar con los “consejos” que les llegaban desde arriba, como Ana Blanco o Pepa Bueno, ambas aún hoy en la Corporación Pública. Otros, como Urdaci (con el ejemplo de su famoso “C” “C” “O” “O”), hacían de su Telediario un ejercicio de propaganda digno del NODO, a la vez que satisfacia a los dirigentes del Partido Popular. En aquellos informativos también estaba la princesa de Asturias, Letizia Ortiz, pero ese es otro tema que merece otro post.

Tras obtener el poder en las elecciones de 2004, José Luis Rodríguez Zapatero, en una de sus decisiones más acertadas (a pesar de todo, hay que reconocerle también lo bueno), reformó por completo RTVE, pasando esta de “ente” a “Corporación”, y buscando acabar con la etapa oscura de Urdaci y el anterior Consejo de Administración. Todo a través de varias leyes, como la que creó la Corporación RTVE (Ley 17/2006 del 5 de junio), o la Ley General de la Comunicación Audiovisual (7/2010 del 31 de marzo), que establecían plazos para la renovación de los medios públicos sin que coincidiesen con los años electorales. Todas ellas encaminadas a evitar que un gobierno hiciese y deshiciese a su antojo el contenido de las informaciones de la televisión pública.

Toda la reforma no estuvo exenta de polémica, tras el ERE voluntario que impulsó Carmen Caffarel, primera presidenta de la nueva Corporación, y que significó la salida de cientos de profesionales que llevaban décadas en TVE. Tras la salida de Caffarel, que dejó la herencia de Fran Llorente como director de informativos, llegó Luis Fernández, que se centró en la imagen de RTVE, así como en su exposición al exterior. Tras el rediseño de la página web, que resultó magnífica, programas e informativos limpios de partidismo, y periodistas jóvenes con mucho talento al frente de los espacios más relevantes, se podía decir que “La Primera” ya era una televisión de calidad. Tras Fernández, llegó Alberto Oliart, que solo ha tenido repercusión por ser, para muchos, “demasiado mayor”  para el cargo.

Con todo lo anterior, no se explican las declaraciones de María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, al trabajo y tratamiento de las informaciones de la nueva RTVE. Cospedal, que además es la candidata de su partido a la presidencia de Castilla-La Mancha (aunque aún no se sabe cómo será capaz de dirigir una comunidad autónoma desde un despacho de Madrid), se ha despachado a gusto contra TVE y la Corporación en general en una entrevista en “Los Desayunos de TVE”, que dirige y presenta Ana Pastor.

Uno de los tertulianos, Miguel Ángel Liso, cuestionó a la dirigente popular sobre las críticas de su partido a los programas informativos de RTVE. Cospedal respondió que los informativos de Televisión Española no estaban siendo imparciales “desde el punto de vista político”, y que “dejaban mucho que desear”. Ante esto, Ana Pastor, que como ya demostró no se arruga ante nadie, replicó a su interlocutora que era un “orgullo” trabajar en esa etapa de “libertad” que impera ahora en RTVE, a diferencia de “épocas pasadas, tanto con el PP como con el PSOE” en el gobierno. La indignación y la sorpresa por las palabras de Cospedal no tardaron en aparecer en las redes sociales, además de ser destacadas por todos los medios españoles.

En cualquier caso, las declaraciones de Cospedal no deberían sorprender: es dirigente del partido que hizo y deshizo a su gusto en el anterior “Ente” de RTVE; además, uno de sus objetivos, de llegar a la presidencia de Castilla La Mancha, es privatizar la radio-televisión autonómica de esa comunidad, que sería vendida a empresas que no serían precisamente contrarias a la todavía candidata. Ejemplos como estos son clarificadores: a Cospedal no le gusta tener televisiones que no estén bajo su control. Medios en los que impere la ecuanimidad, con la misma atención a todos los partidos, etc. Eso no es de agrado en el Partido Popular.

Le preguntaron a nuestra protagonista que tipo de información haría ella, en el caso de que su partido llegase al gobierno de España, para mejorar a los medios públicos que tanto critica. Ella respondió, de forma escueta, que haría “una televisión imparcial”. Si todas las instituciones, empresas, público, webs especializadas, medios, etc., creen que RTVE es totalmente ecuánime, ¿cuál es el modelo al que se refiere Cospedal? Como todo el mundo admite (y presencia cada día en los Telediarios, por poner un ejemplo), el PP no está ni mucho menos maltratado en TVE. Por lo tanto, de las palabras de la política se puede extraer que, según su idea de “imparcialidad”, esta estaría aplicada a los demás, pero siempre existirían los elogios a sus intereses, ya que no está conforme con lo actual. O lo que es lo mismo: el sectarismo sin cortapisas.

Ante esto, ¿qué pueden esperar los trabajadores de TVE o RNE, en el caso de llegar el PP al gobierno? No sería extraño que muchos pensasen en sufrir una especie de venganza por parte de ese nuevo gobierno, con una reestructuración total de los Servicios Informativos, y no sin pocos despidos. Todo ello, a pesar de las leyes que impiden una reforma de los medios públicos. Pero, a buen seguro, serían capaces de encontrar algún resquicio legal para hacer RTVE a su medida, adaptada a ese concepto tan particular de “imparcialidad” que defiende Cospedal, que es un tanto extraño, a la vez que peligroso.

Aun así, faltó una pregunta en la entrevista: “¿Qué opina de la gestión de la anterior dirección de informativos de RTVE, con Alfredo Urdaci al frente?”. Espero que Cospedal solucione mi duda. Esperaré ansioso.

 

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Melchor Miralles: “Investigar es sacar a la luz lo que alguien poderoso quiere ocultar”

Dicen que la vida se basa en las casualidades. Cualquier pequeño detalle puede cambiar una vida entera. Y en el periodismo, la casualidad de un pequeño detalle puede dar lugar a una gran información, en forma de investigación. Esto es lo que le pasó a Melchor Miralles (Madrid, 17 de octubre de 1958), que gracias a esto pudo llevar a cabo una de las grandes investigaciones de la historia de España: los GAL, o la guerra sucia contra ETA que llevó a cabo el gobierno de Felipe González. Miralles, que publicó sus investigaciones en el diario que fundó junto a Pedro J. Ramírez, EL MUNDO, actualmente tiene una vida completamente distinta: ya no está en su periódico ni en el grupo al que pertenece este, Unidad Editorial, y está de “autónomo”. Y sin parar de indagar en todo tema que le parezca interesante.

Pregunta. ¿Está investigando actualmente?

Respuesta. Sí, estoy concretamente con dos temas, pero no es a lo único a lo que me dedico. Ahora que no trabajo para una empresa y estoy por mi cuenta, necesito hacer otro tipo de cosas, como ir a tertulias, lo que me hace estar al día. Si me pudiese centrar sólo en la investigación avanzaría más, pero ahora mismo es imposible.

P. ¿Cómo compagina ambas facetas?

R. La gente no sabe cómo investigamos los periodistas. Algunos llegan a creer que es como en las películas, pero obviamente no tenemos medios disparatados. Todo se basa en tener un equipo, con el que vas avanzando, y así comienzan a cuajar las investigaciones. Pero es complicado ahora que estoy sólo. Los medios de los que dispones también influyen, porque si tienes un tema trascendente tienes que empezar a gastar dinero. Yo eso lo hago, pero como ahora la investigación no me da de comer, tengo que seguir trabajando como sea.

P. ¿Cómo se comienza una investigación?

R. Es muy difícil establecer un ABC de la investigación. Las grandes historias se suelen conseguir por casualidad, a través de un solo dato, que puede llegar de cualquier sitio. Pero sobre todo suele ser gracias a las fuentes, que se consiguen con la experiencia. A las fuentes las cuidas, las llamas de vez en cuando, y esa gente que tiene confianza en ti, te puede decir que usar y lo usas, o que no usar y no lo usas… y así, cuando tienen algo que te puede interesar, te lo cuentan. Otras veces te encuentras las historias donde menos te las esperas.

P. Una vez que se consigue el dato, ¿cuál es la maquinaria que se pone en marcha?

Lo primero es tener acreditación documental o testimonial de ese dato que te ha llegado. A veces pasa que sabes algo y no puedes contarlo porque no puedes demostrarlo. Luego, con tus fuentes, tener la capacidad para contrastar y disponer de la documentación, para así corroborar la veracidad. En los temas más importantes, como terrorismo o delincuencia organizada, eso lleva mucho tiempo. Has de moverte en fuentes que van de los políticos a los policías, los propios delincuentes… la clave está en la capacidad para acceder a la fuente.

P. ¿Cómo comenzó usted en el periodismo?

R. Empecé en Diario 16, con 19 años. Entré de colaborador, y hacía de todo: barría la redacción físicamente, repartía teletipos… Pero yo estaba empeñado en meter la cabeza ahí como fuese. Al tiempo empecé a escribir, también haciendo de todo, ya fuese corrigiendo teletipos, o haciendo partidos de fútbol. Y cuando dejé de ser colaborador empecé a escribir de sucesos, que creo que es la mejor escuela para un neófito del periodismo. Ahí empecé tímidamente, con mi poca capacidad de aquel entonces. Enseguida me incorporé a Nacional, y comencé a escribir sobre terrorismo, con temas relacionados con ETA, los GRAPO. A partir de entonces ya investigué, con medios limitados, lo de la guerra sucia contra ETA. Puede decirse que mi primera gran investigación fue el GAL, aunque creo que todavía no ha terminado. Aún sigo la pista de historias relacionadas con el GAL.

P. Dice que las investigaciones pueden empezar por una casualidad. ¿Cómo fue la del GAL?

R. Recuerdo el día exacto: 17 de octubre de 1983, justo en mi cumpleaños. Ese día se produjo la desaparición de Lasa y Zabala (miembros de ETA). Me llama Pedro J. (Ramírez, director de EL MUNDO), y me envió a San Juan de Luz, en Francia, que es dónde se supone que comenzó todo. Ahí empecé a investigar la desaparición de ellos dos, que coincidió en el tiempo con el secuestro de Segundo Marey (ciudadano hispano-francés, que fue confundido con un cabecilla etarra). Con esto ya había indicios de que podía ser un caso de guerra sucia. Y, a la vez, aparecen por primera vez las siglas GAL, con el secuestro de Marey.

P. Pero desde ahí hasta lo que todos sabemos pasan años incluso. ¿Cuál fue el proceso para conseguir las informaciones?

R. La historia de los GAL se llega a saber gracias a muchas torpezas, causadas por la prepotencia de las personas a las que el gobierno de González encargó hacer esto, ya que pensaban que no les iban a pillar. Yo a veces no daba crédito según me iba encontrando cosas.

P. ¿Qué tipo de torpezas?

R. Los ejemplos más claros son cuando José Amedo (Director General de la Policía en aquella época) va a Portugal a contratar mercenarios. Se identificó ante ellos como un policía que se llamaba Ricardo, y se aloja en el Ritz con un DNI con nombre Genaro Gallego Galindo, casualmente los dos apellidos empiezan por GAL. Pero resulta que pagó el hotel con una tarjeta VISA a nombre de la Dirección General de Policía. Cuando salieron las primeras pistas de lo de Portugal, meses después, fui al Ritz de Lisboa, y le conté una historia al conserje, de que estaba buscando a unos famosos españoles que se habían alojado ahí. Le di una propina, y me enseñó todo, y no daba crédito: hasta me dio fotocopia del DNI falso de Amedo con su cara, y comprobé que pagó con una VISA de la policía. La otra más grave fue cuando Amedo les hizo un DNI falso a los mercenarios. Uno de ellos, Paulo Fontes, me contó le dan el DNI, con su foto y una huella dactilar. Él dice que no es la suya, y Amedo le responde que de eso se ha encargado él. Resultaba que Amedo puso su huella en los DNI de los mercenarios. Esto se publicó y se incorporó al sumario.

P. ¿Cuándo se dio cuenta de la magnitud de todos los hechos?

R. Desde el primer momento. De lo que no tenía ni idea era hasta dónde íbamos a llegar. En la investigación hay varias cualidades obligadas, como tener la cabeza fría, no ser impaciente, y la tenacidad.  El periodismo de investigación es tocar cien veces a una puerta, que te la cierren las cien, y tocar la ciento una. Y nosotros fuimos muy tenaces. Siempre pensé que íbamos a conseguir muchas cosas, y desde que comencé a conseguir información tenía claro que los GAL eran una organización financiada y creada por el gobierno de González. Sabía que aquello iba a ser duro, doloroso… pero estaba dispuesto a llegar donde hiciese falta.

P. ¿Tuvo miedo en algún momento a causa de las investigaciones?

R. Muchísimas veces. He estado con escolta policial doce años a causa de ETA, que me ha intentado matar dos veces. Lo intentaron en el garaje de mi casa, y me libré porque no vine.  Y la otra cuando rodábamos en Sevilla ‘Padre Coraje’. El Comando Andalucía tenía una lista, y tras Jiménez Becerril (político sevillano, asesinado junto a su esposa por ETA), el siguiente era yo. También, a mí y a un grupo de periodistas nos dieron una paliza un grupo de etarras en Francia, y estuvimos un rato con una pistola en la cabeza mientras pegaban a otro. Además, he estado dos días y medio en una cárcel tras una operación orquestada por Rafael Vera para que nos metiesen en la cárcel a cuatro periodistas que investigábamos sobre ETA… No tiene mérito especial, pero esto tiene un riesgo. He escrito reportajes sobre narcotráfico, trata de blancas, en los que me exponía a enfrentarme con organizaciones tremendas, y que te pueden pasar factura años después. Aun así, nunca he dejado de hacer nada por miedo, ni pienso hacerlo.

P. ¿Qué consecuencias esperaba que trajesen todas estas revelaciones?

R. He publicado muchas cosas, y pensaba al publicarlas que no era posible que no ocurriese algo. Pero es que no pasaba nada. A raíz de esto me hicieron varias entrevistas, y en una que me hicieron en Inglaterra me dijeron que si lo que conté era cierto, el gobierno no debería durar ni un minuto. Les llamaba mucho la atención que yo dijese tan claro que los GAL eran un grupo terrorista organizado y financiado por el gobierno que presidía el gobierno español de Felipe González. Yo les respondí que en España no iba a suceder nada, porque González controlaba todos los poderes del estado, con gran fortaleza. Esa era, y es, la realidad.

P. ¿Cuál es su relación con Felipe González?

R. Le he visto en varias ocasiones y hemos hablado, pero de los GAL nunca quiere hablar. Nos saludamos normalmente, pero sé que no soy de su simpatía, y que él también sabe lo que yo pienso de él. González me ha hecho feos públicamente, por ejemplo en una rueda de prensa en Moncloa, donde tuvimos una enganchada y en la que, dialécticamente, me maltrató.

P. ¿Y con Amedo?

R. Con Amedo me llevo genial. Durante muchos años no quiso saber de mí, pero ahora somos amigos. Él ha entendido que yo soy periodista, y que sólo hacía mi trabajo y no era nada personal, sólo que le había pillado. Cuando decidió dar su versión, habló primero conmigo antes de declarar ante el juez Garzón.

P. ¿Ha experimentado el reconocimiento público por las investigaciones?

R. Lo he sentido. He recibido premios, como el del Club Internacional de Prensa, al que no hay que presentarse, sino que te elige un jurado. El reconocimiento social me hace mucha ilusión.

P. Aparte de los GAL, ¿cuáles son las investigaciones de las que está más orgulloso?

R. Especialmente, un reportaje que emitió Antena 3 sobre tráfico de armas. Pillamos a una organización internacional que operaba en la antigua Yugoslavia, especialmente en Serbia y Bosnia, que estaba formada por delincuentes reclamados por la ONU por crímenes de guerra. Interpol no daba con ellos, y resulta que nosotros los encontramos. Fue nuestra investigación más complicada.  Y quizá otra fue un reportaje que hicimos en Santo Domingo sobre trata de blancas, en el que desmantelamos una red completa. También fue complicadísima.

P. He leído que, a causa de lo que ha visto con las investigaciones, se ha sentido decepcionado con la condición humana. ¿Sigue pensándolo?

R. Sí, pero eso es la vida misma. Yo me he encontrado gente perversa, sobre todo entre gente que tiene una apariencia social respetable, los que tienen poder. He tenido delante a asesinos en serie, violadores… Pero siempre he sentido lo peor con los poderosos.

P. ¿Cómo ve la investigación actualmente?

R. Es un momento complicado, por la actual evolución del periodismo. Escasean los medios que doten a sus periodistas de herramientas para el periodismo de investigación. Hacerlo bien es costoso, porque necesitas un equipo cualificado, que tenga los recursos necesarios… y eso cuesta dinero. Las empresas están en un momento complicado, y la investigación les genera problemas.

P. ¿Qué tipo de problemas?

R. La investigación es denunciar algo, contar las cosas que alguien poderoso está empeñado en que no se sepan, sea del ámbito que sea. Te enfrentas con gente poderosa que puede influir en los medios, y muchos no se complican la vida. Las empresas consideran que su supervivencia consiste en ser obedientes. Para mí, sobrevivir es tener la capacidad necesaria para poder afrontar estas situaciones.  Hay que tener el coraje de entender que la obligación de los periodistas es contar las historias que conocen, aunque estas incomoden a los que están en el poder.

P. ¿Los periodistas jóvenes en la actualidad son más cobardes que los de otras generaciones?

R. Eso es lo que se dice, pero es una generalización, probablemente, injusta. He tenido en mis equipos a chavales que estoy seguro que van a ser grandes periodistas. Pero es verdad que las generaciones jóvenes se perciben como más acomodaticias. De hecho, en entrevistas para prácticas que he hecho, lo primero que me preguntaban muchos era que horario iban a tener. A mí me asombra eso. Hay profesiones vocacionales, y uno es periodista las 24 horas del día, igual que se es médico o policía. Si un periodista cuando comienza no piensa en comerse el mundo y en que quiere trabajar todo el día… Es como el chiste de aquel que no coge el teléfono porque “vaya a ser que sea una noticia”. Yo abogo por lo contrario, por más noticias.

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Mirada Esférica: Estaba pasando, lo estabas viendo

Me fui, pensando bajito…

Me fui, pensando que no…

…No olvidaré tantos buenos momentos, me despido, te quiero, adiós.

Estas palabras, melódicamente acompañadas de los presentadores de la cadena y de imágenes de los platós vacíos retumbaban en la cabeza de miles de espectadores antes de que la melodía y logo del canal Gran Hermano 24H pisara el cierre de emisiones de CNN+, una cadena que hoy nos deja tras un legado informativo de casi 12 años de duración.

Cuesta creerlo. No se puede coger por ningún sitio que la gente prefiera la vergüenza de Gran Hermano a la información inmediata y de calidad. Pero la audiencia acaba viendo lo que le ofrecen, y los directivos de Telecinco están ofreciendo lo único con lo que saben trabajar: programas anti-divulgativos, en los que un grupo de vagos se dedican a insultarse y pelearse detrás de las cámaras. Y todas estas hazañas luego son comentadas en todos los programas de la cadena, para que no se escape nada de las aventuras de esos personajes. No sólo se pierde la señal de CNN+: se pierden cientos de puestos de trabajo. Una vez más, las empresas prefieren gastar el dinero en otras cosas que en profesionales de la información. Pero no sólo se van los del canal informativo: muchos periodistas, tanto de Cuatro o Telecinco, van a perder su empleo por una fusión que sólo va conseguir una cosa: que el panorama televisivo se llene de más banalidad. Pero lo más grave es que se pierden visiones informativas. CNN+ tenía un marcado acento progresista, acorde al grupo al que pertenecía. Y la duda es si, para su cierre, ha pesado más la ideología, o que CNN+ no hablaría de Gran Hermano. Sin periodistas no existiría el mundo tal y como lo conocemos, eso es un hecho. Pero seguro que podríamos vivir tranquilos sin asistir a la repugnancia de GH, aunque los directivos de las cadenas creen que no podemos.

El jueves de la semana pasada, se encontraba Antonio Sanjosé en la redacción de Punto Radio cuando, al salir de la tertulia de De Costa a Costa, se quedaba enmudecido ante la pantalla de televisión. Era el turno de Iñaki en las despedidas. Él ya lo había hecho escasas horas antes. Gabilondo podía haberse acordado de otra mucha gente, pero se acordó de Antonio para destacar su profesionalidad y humildad. No se lo esperaba. Miró a las pocas personas que allí estaban avergonzadas, con lágrimas en los ojos. Las mismas que este martes habrá tenido. Él y cuantos anoche nos dábamos cita a través de Twitter para ver los últimos 10 minutos de CNN+. Visto desde fuera habrá quien piense: Vaya panda de morbosos, aquí viendo cómo muere algo.

Esas mismas lágrimas volvieron a hacer acto de presencia cuando CNN+ cambió de logo por el de GH24. No es la primera vez que pasa, han sido muchos los casos sonados en el periodismo, sin ir más lejos el ejemplo de Metro, o más reciente Soitu. Son reglas de mercado las que cerraron esos medios, y reglas de mercado las que se han cargado al 24 horas por excelencia de nuestra televisión. Reglas de mercado las que han hecho que de 8 personas que trabajaban habitualmente en la delegación de EFE de Córdoba hoy en día sólo queda una persona trabando. Reglas de mercado las que permiten que becarios hagan la labor de redactores, y ya casi, ni eso. La crisis, esa de la que tanto hablamos los periodistas, esa que siempre nos ha servido como coletilla para cualquier cierre en los últimos cuatro años, también golpea a los micrófonos y grabadoras.

Que cierre una PYME es duro, una tragedia. Que vaya gente al paro también lo es. El corporativismo en medios debe ser algo que brille por su ausencia. Pero hoy… no sale. No es justo. Perder periodistas repercute en el producto final y en la variedad de ellos. Repercute en el ciudadano. Pero lo que hoy no nos atrevemos a pensar es que, quizás el ciudadano ya haya elegido. Es la vida en directo. Estaba pasando, lo estabas viendo.

La muerte de un medio de comunicación es siempre un palo a la libertad. En laesfera abogamos por la información plural, democrática, diversa y enriquecedora, y la desaparición de una cadena de televisión de base informativa hace cada vez más lejano que en España puedan existir estos valores asociados a la difusión de la información. En estos tiempos de crisis, además del duro golpe para la gente que se quedará en la calle, el pensamiento político también se verá afectado. Por si no fuera poco con la polarización natural en tiempos de crispación, la desaparición de ópticas políticas favorece el desarrollo de pensamientos extremos, y eso nunca favorece a la democracia.

Necesitamos pluralidad. Necesitamos diferentes puntos de vista. No necesitamos ver a un grupo de personas de moral y actitudes cuestionables 24 horas al día, necesitamos actualidad e información. Solo así podremos llegar a ser una sociedad moderna adaptada a estos tiempos: de lo contrario seguiremos siendo tierra de pandereta y tortilla.

Y hoy somos un poco más ignorantes y desinformados que ayer… Porque hoy, por mucho que nos pese a algunos, está pasando y no lo estamos viendo.

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