Segunda entrega de la Mirada Esférica. Ahora que el liderazgo de Zapatero comienza a dar signos de debilidad… ¿Es hora de buscarle un sucesor?
David Fernández
Desde la derrota de la candidata de Zapatero en las primarias del PSM, en las cuales la dirección federal mantenía un fuerte pulso con la dirección territorial de la federación madrileña, los medios no han cesado de cacarear la palabra postzapaterismo para denominar al período que se nos abre: La más que previsible descomposición interna del PSOE tras diversos varapalos electorales que irán llegando (previsiblemente la derrota del PSC en las elecciones autonómicas de Cataluña y la de las distintas federaciones del PSOE en las autonómicas de Mayo de 2011) que culminarán con un fuerte movimiento interno para intentar descabezar a la actual cúpula del partido de cara a las Elecciones Generales de 2012 con el fin de tener alguna posibilidad de repetir mandato.
Hemos pasado de un partido en el que se promulgaba la militancia pura y dura bajo el mandato del Secretario General a un partido que comienza a oler a muerto y donde se están empezando a abrir las primeras fisuras: El muro que había levantado la actual dirección del PSOE para protegerse de las críticas de antiguos barones o ministros socialistas ha comenzado a dejar de tener efecto en tanto que las críticas han dejado de entrar por las ventanas de Ferraz para pasar a transmitirse por debajo de las puertas de los despachos: Las últimas declaraciones de Barreda (aunque luego se haya tenido que retractar) o el sorprendente paso al frente de Carme Chacón dejan más que patente que quienes están ahora en el poder son bastante pesimistas sobre la opción de mantenerlo otra legislatura más.
Que Zapatero llegue vivo a 2012, y no me refiero a presentarse a la reelección -cosa que se da ya por imposible porque es ya un cadaver político- va a depender simple y llanamente de su capacidad para instaurar el ordeno y mando tras los descalabros electorales que se vienen encima de los socialistas… Porque si ahora comienza a escucharse el afilar de los cuchillos en la sede del partido a pesar de que aparentemente las aguas estén tranquilas, después de Mayo de 2011 ese sonido dejará paso al de la motosierra.
Javier Sánchez
Que Zapatero no volverá a ser el líder de los socialistas tras la victoria del PP en las próximas generales es algo que todos debemos dar por hecho. Esta sucesión debe ser lo menos dolorosa posible en el propio partido.
El candidato debe ser lo suficientemente hábil como para no ser un enemigo de Zapatero – de ser así nunca obtendría el apoyo de los zapateristas- , pero para saber desmarcarse en los primeros meses de oposición del halo que rodee al actual presidente del Gobierno.
Por el momento todo el partido ha decidido casi en unanimidad dejar que sea el propio Zapatero quien tome la decisión. Dejar que tome la decisión no es, ni mucho menos, animar a que siga adelante. Dejar que tome la decisión y personalizarla en la figura de José Luis (político vallisoletano) dando voz e importancia a lo que su familia lleva tiempo reclamando. A lo que su mujer no deja de pedir en privado, pero que a veces trasciende: que deje la política y se dedique a su familia. Dejar en su tejado la decisión es una clara forma de decir sabemos que no vas a volver a intentarlo. En caso contrario, voces como la de Barreda o la de Belloch se habrían multiplicado por cien en las últimas semanas, sobre todo tras la clara derrota de Zapatero en las primarias de Madrid.
Zapatero ha terminado abrazando medidas imposibles dentro del socialismo. Él mismo reconoció contradicciones en la izquierda por la ausencia de recursos y el alto déficit. Él mismo ha conseguido dilapidar el recuerdo y el mal sabor de boca que nos dejaron los gobiernos de Aznar y González. La vida es voluntad de poder según decía Niestzsche. Zapatero ha colmado esas expectativas con creces y no sucumbirá, ni siquiera, al síndrome de Moncloa.
Jesús Travieso
En una página muy conocida, llamada ‘Asco de Vida’, se puede leer la siguiente cita: “Hoy, vivo en un país donde Rajoy y Zapatero son las principales opciones a votar”. Centrándonos en el actual presidente, la cuestión es: ¿sería lógico que Zapatero se presentase a la reelección? ¿O sería un suicidio?
Las razones para el suicidio están claras: la reforma laboral ha significado que los sindicatos se pongan en contra de Zapatero, el contestatario Tomás Gómez venciendo a la candidata de su secretario general en las primarias para la comunidad de Madrid, Europa, el BCE, el FMI y todo organismo posible demostrando cada vez menos cariño hacia el Presidente, gobiernos de otros países riéndose de España un día sí y otro también… Pero la más obvia de todas: muchos que votaron al PSOE para evitar que el PP de Mariano Rajoy llegase al poder no lo volverán a hacer si continúa Zapatero. Y está por ver si muchos votantes socialistas (que no afiliados) siguen depositando su confianza en el partido al que han votado toda la vida si el actual Presidente quiere seguir desempeñando su cargo otros 4 años. Lo de los afiliados al PSOE es otro tema: muchas informaciones apuntan a que una parte importante del partido no quieren ver ni en pintura a Zapatero en 2012, pero no la suficiente. ¿Por qué? No lo sabemos, pero por ahora, muchos dirigentes socialistas siguen defendiendo a su líder públicamente. Aunque algunos históricos, como Rodríguez Ibarra, ya han dejado claro que lo mejor sería que Zapatero cediese el testigo a otro candidato.
Vivimos en un país que es un desastre, en el que ahora los trabajadores son un mero juguete para los empresarios, en el que los bancos nos sacan los ojos cada vez más, y en el que lo privado se impone cada vez más a los servicios públicos.
¿Qué pasará? Aún no lo sabemos. Pero no logro encontrar ni una razón lógica para que Zapatero se presente a las elecciones generales del 2012 como número uno del PSOE.
Gonzalo Vázquez
La necesidad de relevo generacional en la cúpula del PSOE es innegable. Zapatero ha estado seis largos años al frente de un gobierno que ha ido claramente en decadencia, y aunque se le pueden atribuir grandes avances en materia social, la improvisada y desfundamentada política económica ha impedido que España capee el temporal de la crisis con cierta dignidad. Es notable el desgaste en el Presidente y en su entorno, que andan cada vez más separados de las bases de su partido.
Es por ello que los socialistas necesitan sangre nueva, gente que mantenga los pies en la tierra y el contacto con la realidad española. Gente con ganas de reformar el panorama político y revitalizar la economía siendo fieles a los ideales socialistas, que refuerce el Estado del Bienestar en pro de la recuperación económica y no lo deteriore, tal y como hizo el señor Rodríguez Zapatero haciendo pagar a los ciudadanos de a pie una crisis que lejísimos está de ser culpa suya. En definitiva, gente que devuelva la ilusión al socialismo, tan descarriado en estos últimos tiempos. Bienvenido sea quien consiga todo esto.
