
AENA está herida de muerte. La empresa pública española de Aeropuertos y Navegación Aérea, dependiente del Ministerio de Fomento, la misma que en el año 2003 obtenía un beneficio neto de 85,9 millones de euros [El País, 02/06/2004] está hoy en situación de quiebra técnica con una deuda prevista unos de 12.000 millones de euros [Cotizalia, El Mundo], lo que ha obligado al Gobierno a intentar arreglar el desaguisado privatizándola en un 49%.
El problema de AENA va mucho más allá que los sueldos o cualesquiera de las reivindicaciones de los controladores (Aunque desde el Gobierno se intente fomentar esta errónea opinión, cuidando mucho las declaraciones para que incluso pueda parecer que los Controladores cobran su sueldo de los impuestos generales del Estado y no de las tasas como realmente es) y radica en una nefasta gestión por parte de un Ministerio de Fomento que se dedica a ejecutar y a mantener obras difícilmente justificables.
Ya no son sólo los miles de millones invertidos en ampliaciones como la T1 de Barcelona, la T4 de Madrid-Barajas o la nueva T3 del Aeropuerto de Málaga, inversiones que se pueden entender por la gran cantidad de operaciones que en esos aeropuertos -de los más grandes de España junto con el de Palma- se llevan a cabo, sino toda una batería de ampliaciones, inauguraciones o mantenimientos que no tienen ningún sentido:
El Aeropuerto de Albacete ha movido 9.734 pasajeros durante el año con un total de 1.046 operaciones, en lo que representa una caída libre desde su inauguración en 2003 y posteriores años de funcionamiento (15.992 en 2005, 19.888 en 2007 y 15.262 en 2009) y actualmente sólo mantiene una línea aérea con destino Barcelona. Figura en las cuentas como un aeropuerto no rentable.
El Aeropuerto de Badajoz, el cual comparte pista y torre de control con una base militar, supera por poco los 50.000 desplazamientos y no llega a las 3.000 operaciones. Pese a ello, en los dos últimos años se han llevado a cabo varias obras de ampliación en la terminal (de 2.500 m2 a 4.400 m2), de la plataforma de aeronaves (de 16.000 m2 a una de aviación comercial de 30.000 y otra general de 5.000) y del aparcamiento (casi doblando las plazas). Durante los años 2009 y 2010 se llevaron a cabo las inauguraciones de la nueva zona de Llegadas, de la zona de Salidas y de todas las nuevas infraestructuras. En él operan dos aerolíneas: Iberia Regional -Air Nostrum- con 7 destinos y Air Europa, con 2. El aeropuerto figura como no rentable.
El Aeropuerto de Córdoba -del que ya hemos hablado- supera por muy poco los 7.000 pasajeros al año de forma marcadamente estacional, lo que le clasifica como uno de los aeropuertos con menor tráfico de pasajeros del país. Pese a que el impacto de su existencia es nulo en la ciudad, carece de vuelos regulares (De hecho, actualmente no hay ningún vuelo regular en programa) y podríamos decir que sólo se utiliza para los transplantes del Hospital Reina Sofía, en 2007 la antigua alcaldesa de Córdoba, de Izquierda Unida, actual Ministra de Medio Ambiente con el PSOE, firmó con AENA la ampliación de las instalaciones con una nueva plataforma, nueva torre de control y nuevas instalaciones generales. Figura también como no rentable.
El Aeropuerto de Logroño no llega a los 22.000 pasajeros anuales y supera por poco las 3.000 operaciones. No es rentable.
El Aeropuerto de Burgos, con menos de 30.000 pasajeros anuales y poco más de 3.000 operaciones sufrió una ampliación que comenzó en 2005 y duró unos 3 años -hasta 2008-. En ella se inauguró una nueva terminal con 2.300 metros cuadrados, un nuevo edificio multiservicios de 2.000 y una importante ampliación del campo de vuelos. Entre 2011 y 2012 se construirá una nueva torre de control de 20 metros de altura. En él sólo opera Air Nostrum, con un vuelo regular a Barcelona. Los otros dos que oferta, París-Orly y Palma de Mallorca son estacionales.
El Aeropuerto de Madrid-Cuatrovientos, próximo ya a su cierre, es el aeropuerto más antiguo de España. No es rentable, y una de las alternativas para subsanar su cierre es la apertura de otro aeródromo de similares característica en Casarrubios.
El Aeropuerto de León no llega a las 5.000 operaciones anuales ni a los 100.000 pasajeros anuales. En 2007 el Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, presentó la tercera ampliación del aeropuerto: Una nueva terminal de 9.6oo metros cuadrados, una plataforma de estacionamiento de 30.250 m2… Todo ello con el fin de doblar su capacidad. Las línea aérea que opera regularmente es Air Nostrum con 4 destinos durante todo el año y otros 5 durante el verano. Está previsto el desembarco de Air Europa en 2011. Figura como no rentable.
Finalmente, el Aeropuerto de Huesca-Pirineos quizá sea uno de los casos más sangrantes de todo el territorio nacional: Su tráfico de pasajeros es de 6.368 en 2010, con la friolera de 8 pasajeros durante todo el mes de Octubre. Carece de operaciones comerciales regulares y en él operan 2 compañías con 5 destinos. Está abierto a operaciones de vuelo visual desde Diciembre de 2006 y, obviamente, es un aeropuerto no rentable.
Que todas las ciudades tengan un aeropuerto a 10 minutos del centro no es viable. Y eso es algo que debería entender tanto el Ministerio de Fomento como los ciudadanos. En lugar de plantar aeropuertos como si fuesen árboles, lo más lógico sería que AENA redujese la cantidad de infraestructuras y desde el Gobierno se potenciase el transporte hasta los aeropuertos restantes por medio de tren (medio que se merece un sólo artículo para él solito, ¿A nadie se le ha ocurrido aplicar el modelo low-cost al AVE?). ¿Más incómodo? Posiblemente sí, pero el gasto se reduciría -y recordemos que ese gasto lo pagamos entre todos-.
Desde esa perspectiva, no sería descabellado cerrar inmediatamente el Aeropuerto de Huesca. ¿Para qué lo queremos si está tan cerca del de Zaragoza, que es mayor? Lo mismo con el aeropuerto de Logroño, que podría trasladarse al de Vitoria -que actualmente maneja grandes cantidades de carga y muy escasos pasajeros- o al de Pamplona, con el de Madrid-Cuatrovientos cuyo uso podría dirigirse a Barajas o Torrejón en lugar de construir un nuevo aeródromo, con el Aeropuerto de León, cuyos pasajeros podrían desplazarse a Asturias o Valladolid, Albacete, que podría moverse a Murcia… más complicado, eso sí, es el caso de Badajoz por no tener ningún aeropuerto relativamente cerca.
Exagerando mucho, incluso se podrían tocar aeropuertos como el de Jerez, cuyas operaciones, a pesar de ser “de los más grandes dentro de los pequeños” podrían moverse a Sevilla, aeropuerto mayor y no deficitario que sólo está a una hora de trayecto, trasladar las operaciones de San Sebastián a Bilbao (a una hora, aeropuerto mayor y que produce ganancias), el de La Coruña y Santiago (a menos de una hora)… Aunque quizá esto sería en caso de máxima alerta por los números rojos y no tenta ningún sentido hacerlo actualmente.
Las combinaciones y opciones son varias, y debería comenzar a ejecutarse algún tipo de acción en este sentido. La actual red aérea de AENA es extremadamente deficitaria y precisamente por ello se ha llegado al punto de tener que privatizar parte de la compañía y dejar aeropuertos en régimen de concesión… Sin embargo, la situación sigue extendiéndose y cada vez de forma más descarada: Sólo tenemos que acordarnos del Aeropuerto de Ciudad Real, afortunadamente fuera de la red de AENA pero que fue participado por una Caja de Ahorros que acabó en quiebra, Caja Castilla La Mancha, o mirar al futuro Aeropuerto del Castellón, que se inagurará en Enero de 2011 sin vuelos… pero con una estatua de Fabra que tendrá una altura de 24 metros.
¿Hasta dónde vamos a llegar antes de cortar de raíz?
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