Los peligros de descentralizar mal: la sanidad
Hoy navegando por Twitter di con este mensaje de @imilleiro, en el que pide a sus followers apoyo para una petición de Actuable en el que Yolanda Morales pide que la Xunta autorice el tratamiento a su hija andaluza, dado que el único tratamiento disponible en España se da en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela.
Como se explica en la petición, el tratamiento de la extraña enfermedad que sufre su hija de 22 meses sólo se da en ese hospital debido a la política de la fabricante del fármaco, que sólo lo proporciona a un hospital por país teniendo a un único facultativo a cargo. El coste de este tratamiento para el sistema sanitario gallego es ínfimo puesto que el tratamiento lo paga el Instituto Nacional de la Salud (NIH) de EEUU dentro de un programa de apoyo al diagnóstico y tratamiento de personas con enfermedades raras.
Pero claro: viven en Andalucía. Y el tratamiento está en otra comunidad autónoma, Galicia. Y a pesar de que el NIH dio el visto bueno para que reciba el tratamiento, el gobierno gallego aún no ha movido un dedo para posibilitar que la niña pueda recibir el tratamiento.
Volvemos a lo de siempre: las dificultades para obtener asistencia sanitaria dependiendo de la comunidad autónoma en la que vivas. Este es un caso límite, de vida o muerte (la bibliografía que existe sobre el tema confirma que la muerte de los enfermos se produce cuando aún son jóvenes) pero realmente estos problemas sanitarios los podemos sufrir todos nosotros en las cosas más básicas.
Algo tan básico como una gripe se convierte en todo un despropósito cuando un asturiano llega a la Comunidad de Madrid y, tras acudir a un centro de atención primaria, se encuentra en la farmacia – con una receta de amoxicilina en mano – con que la Seguridad Social no cubre el coste de ese medicamento. O cuando te vas a Galicia y ves en un cartel bien grande en el que te informan de que no recetan medicamentos para enfermedades crónicas a quienes estén desplazados. Que vale, yo tengo un asma muy suavito, pero alguien que lo tenga más grave o que tenga otro tipo de enfermedad crónica como desorden tiroideo está en una situación bastante más delicada.
Los casos no son de la misma gravedad, lo sé. También es cierto que dependiendo de la persona pueden empezar a asemejarse. Pero todos ponen de manifiesto que ese sistema que debería estar ahí para atender a los ciudadanos cuando tienen problemas de salud no funciona. Que te discrimina dependiendo de en qué zona de tu país vivas. Algo inaceptable.
Las siglas no importan. No importa el SERGAS, ni el SESPAS, ni el SCS, ni la Osakidetza. Los que importan son los ciudadanos, y un modelo que te complica la vida y te discrimina está claro que no es un modelo que se pueda aceptar.
¿Las soluciones? Habrá muchas, tantas como personas piensen sobre el tema. Yo creo que se ha demostrado que muchas comunidades actúan más como taifas que sólo se preocupan de sus propios ciudadanos (cuando lo hacen) que como administraciones parte de un ente nacional superior, un ente en el que la igualdad de todos los ciudadanos debería estar garantizada. Yo apuesto por un tutelaje de las competencias sanitarias por parte del Ministerio de Sanidad o una recentralización de la Sanidad aunque la gestión la lleve la Comunidad Autónoma. Y no porque me guste más el Estado o porque me gusten menos las Comunidades, sino porque no me importa la sigla, me importa que funcione.



6 febrero, 2012 


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