Hoy el Consejo Interterritorial de Salud, dependiente del Ministerio de Sanidad, ha aprobado una reforma sobre el sistema farmacéutico español que traerá cola. Tras una lectura de lo que hay, básicamente las explicaciones de la ministra recogidas en los medios (el plan no será aprobado hasta el Consejo de Ministros del viernes) ataca algunos de los problemas principales que existen, pero también tiene alguna que otra chapuza. Aquí está un pequeño análisis personal de la medida:
Los jubilados pagarán por sus medicamentos
Quizás la reforma más llamativa es que a partir de ahora los jubilados no tendrán las medicamentos de forma gratuita, algo que era así desde 1978, cuando se incluyó a todos los jubilados en el colectivo de personas menos protegidas. Esto es algo que, aunque impopular, es correcto: que todos los jubilados por el simple hecho de serlo no tengan que pagar absolutamente nada de los medicamentos (cuando una persona en activo pagaba un 40% del valor de ese medicamento) sin tener en cuenta su renta es algo claramente injusto.
Los descuentos para jubilados en servicios públicos (no sólo en el sistema de recetas, sino en cosas como abonos de transportes) son habituales y pese a que es un criterio que mucha gente ve correcto es a todas luces regresivo. Bajo el paraguas del colectivo pensionista existe un sector muy heterogéneo, donde hay demasiadas personas que cobran menos de lo que todos querríamos pero hay también un sector que disfruta de pensiones más altas que le permiten llevar un nivel de vida acomodado. Me estoy refiriendo a quienes disfrutan de las máximas pensiones y también a quienes, si bien no cobran la máxima, se acercan mucho a ella. Para hacernos una idea podemos ir a la Agencia Tributaria, donde encontraremos que hay 2.022.484 pensionistas que cobran de dos hasta 10 veces la pensión media (de 1958 a 9790 euros mensuales) o 16.869 que cobran más de 10 veces esa pensión media, que está actualmente en 979 euros mensuales.
Esto deja clara la injusticia que supone que esas personas tengan los medicamentos gratuitos por su condición mientras que un trabajador en activo que cobra 600 euros tenga que pagar un 40% de los medicamentos que necesita.
Sin embargo, aunque la reforma del PP finaliza con los medicamentos gratuitos por colectivo, no elimina la inadecuada diferenciación entre trabajador en activo y jubilado, una separación que no debería existir puesto que lo que debería importar a la hora de considerar la gratuidad de un medicamento debería ser la renta, algo que se mantiene independientemente del grupo que formes. De hecho, los jubilados a pesar de comenzar a pagar por sus recetas (un 10%) tendrán un máximo de 18 euros mensuales, tengan la pensión que tengan.
Sí hay, sin embargo, un factor que es especialmente importante en el caso de los jubilados: la edad trae más enfermedades y eso redunda en un mayor gasto farmacéutico. Con respecto a esto se pueden añadir límites en el pago de medicamentos, así como consideraciones como personas a cargo, ya que una persona que tiene muy mala salud, crónicos incluídos, no tienen culpa de ello y no deberían ser castigados por ese hecho.
La necesidad de esta reforma es clara si comparamos los datos de la Seguridad Social con los de MUFACE. En la SS un 70% de las recetas están copadas por un 20% de población exenta de pago, los pensionistas y beneficiarios. Sin embargo esto no es causado por la salud más dedicada de ese sector de edad, ya que en MUFACE el mismo segmento de edad, que paga un 30% del precio del medicamento, consume un 40% menos.
En cuanto a la población activa, las rentas menores a 18.000 seguirán pagando el 40% del valor del medicamento, mientras que de 18.000 a 100.000 euros pasarán a pagar un 50% y las superiores a 100.000 euros un 60%.Otro de los problemas con los que nos podemos encontrar
Cal y arena burocrática
El sistema sanitario español es un desastre, con distintos tipos de receta (en lugar de la receta sanitaria única que piden colectivos profesionales desde… Bueno, desde hace mucho) o 17 tarjetas sanitarias distintas -que en algunos casos incluso presentan dificultades a la hora de ser atendido, como por ejemplo cuando sales de tu Comunidad y no saben abrir un expediente porque no saben qué datos de tu tarjeta tomar… Y pasa-
La reforma intenta atajar alguno de esos problemas. Por ejemplo, la instauración de una tarjeta sanitaria única sanitaria para toda España que acabaría con estos problemas además de conllevar grandes beneficios (es de esperar un sistema interoperable que permita la movilidad del historial médico entre distintas autonomías de forma que si acudes a un centro médico de otra CCAA puedan tener todos tus datos médicos, y creedme, eso es muy necesario cuando eres crónico y pierdes un medicamento o se te fue la pinza a la hora de ir a por más) y una receta electrónica que, si bien no está claro que acabe con los distintos sistemas de recetas, sí puede facilitar los trámites y ahorrar algo de dinero en gastos corrientes como papel y tinta.
Al mismo tiempo, nos encontramos con que los pensionistas tendrán derecho a una devolución en los gastos farmacéuticos si alcanzan el tope de 18 euros durante 3 meses consecutivos, de nuevo sin tener en cuenta la renta. Ese derecho debe ser muy bien advertido -y a pesar de ello siempre hay gente que no se entera- y las peticiones de devolución aumentarán la burocracia, siendo mejor algún otro tipo de medida compensatoria sin esos efectos secundarios.
Compras centralizadas
Este plan crea una central de compras de medicamentos a nivel nacional. Esto viene a ser una mejora basada en la economía de escala: cuanto más producto compres más cantidad negociadora sobre los precios tienes y más barato te puede salir el producto final. Para ilustrar esta decisión está bien citar la compra centralizada para toda España de vacunas de la gripe realizada por el Ministerio de Sanidad en tiempos de Leire Pajín -una de las pocas decisiones con las que concuerdo, y eso que fue porque lo pidió Europa- se ahorraron unos tres millones de euros, que se dice pronto.
En conclusión
El plan tiene en su interior medidas muy positivas bien planteadas y que si se ejecutan correctamente pueden provocar mejoras interesantes y algunas otras que son positivas pero que no están bien planteadas, como el sistema de pago de medicamentos. En este caso yo apostaría por una reforma distinta a la aplicada por el Partido Popular y más cercana a la que proponen en Nada es Gratis, que mejoraría bastante la situación en la que nos encontramos sin crear demasiados problemas a ningún sector, más allá del enfado lógico de quien tuvo los medicamentos gratis y va a dejar de tenerlos.
Photo Credit: Josué Goge via Compfight



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Yo lo de los medicamentos en función de la renta tampoco lo veo una muy buena idea. Imaginemos que una persona trabaja muchas horas extras, o simplemente tiene un horario laboral mayor al del resto de españoles. Y lo hace para tener mas dinero y poder gastarlo en lo que quiera: viajar, un piso, un coche… ¿Es justo que pague los medicamentos en función se su renta? Para él serán mas caros que por ejemplo para una persona que trabaja menos de la media porque no quiere trabajar y por lo tanto tiene menor renta. Yo no lo veo justo, la verdad.
Yo creo que sí es justo, al fin y al cabo haces esas horas extra para tener más dinero. Por tanto, ganas más y puedes perfectamente asumir un mayor coste en los medicamentos. Si puedes permitirte un coche y viajar puedes permitirte comprar dos paquetes de amoxicilina, digo yo.
De todas maneras me gustaría que expusieras qué sistema es el que prefieres.