Esta crisis está dejando una cosa en evidencia: se han hecho muchas cosas mal en España y lo estamos pagando ahora porque la crisis ha agravado las deficiencias que ya existían en el Estado, una crisis que puede que no tenga como solución reforzar el poder del Estado por diversos motivos.
El primero, el mayor problema de España es el fraude fiscal, que como afirma el informe GESTHA nos cuesta 88.000 millones de euros, y además es un fraude fiscal por avaricia (porque en otros países como Italia existe debido a la mafia), que hace que el Estado pierda miles de millones cada año, y no es un problema únicamente de que no se persiga lo suficiente sino que es un problema de mentalidad de todos, no tenemos una cultura de Estado al que damos un dinero para que nos preste un servicio, tenemos la sensación de que el Estado nos debe algo y mucha gente ve bien defraudar a Hacienda, además de que la labor de Hacienda es infame (según el informe GESTHA, mencionado anteriormente, el conjunto empresarios en España tributa menos dinero que el conjunto de los empleados, algo increíble).
Esto tiene como consecuencia que se esté asfixiando a los que sí pagan impuestos, porque España es el país de Europa donde los impuestos se nos llevan más porcentaje de nuestra renta, más que los países nórdicos, Reino Unido, etc, donde compensan unos impuestos altos con otros más bajos (por ejemplo, el IVA en Suecia es del 25%, pero su IRPF es del 24%)
Y este problema es, también, un problema de (digámoslo así) “sentimiento de desunión del país” porque uno de los requisitos esenciales si queremos un Estado de Bienestar que sea eficaz es que el pueblo lo apoye, ponemos como ejemplo el Estado de Bienestar de los países escandinavos pero la suma de población de estos Estados no llega a los 20 millones de personas, y además están unidos, porque en estos Estados no existe un nacionalismo independentista que lleve a situaciones como la de España, donde muchas Comunidades Autónomas tienen embajadas en el extranjero, unas tienen privilegios fiscales porque se reconocen sus fueros del S.XIX (País Vasco y Navarra) y otros que tienen un nivel económico similar reciben mucho menos de lo que aportan (principal reivindicación de Cataluña que por ello pide un pacto fiscal) y, que por su falta de compromiso con el Estado, son señaladas como uno de los principales problemas.
También, no podemos negarlo, son un problema los políticos, que en España la mayoría de la gente ya los señala como culpables de la crisis porque han despilfarrado dinero público en todos los sentidos: se han hecho obras faraónicas en las que se ha habido unos sobrecostes enormes, o que directamente no se deberían haber hecho con dinero público, subvenciones absurdas, los casos de corrupción, el parasitismo en las empresas públicas y la sensación de que no buscan el bien el país sino conservar sus privilegios, lo que dio origen al 15M.
Y, por otro lado, la ineficiencia del conjunto de servicios públicos es excesiva, y esto es una de las causas por las que algunas peticiones de algunas corrientes ideológicas, que piden banca pública o que todos los servicios básicos sean públicos para que los beneficios reviertan en el Estado, son una locura. La realidad es que, en este país, casi todo lo público acaba siendo ineficaz sin prestar en el 99% de los casos mejor servicio del que prestaría siendo privado.
¿Por qué? Por el enchufismo que hay en las empresas públicas, si en una empresa pública hay beneficios casi siempre ese beneficio acaba desapareciendo en sueldos para los “amiguetes” (asesores o consejeros que son familiares o amigos de políticos en su mayoría) y en gestiones horrorosas (como ejemplo tenemos Renfe con los AVEs que se hicieron antes de saber si iban a tener uso, o los Aeropuertos sin aviones que tenemos, el sistema educativo más caro de Europa y que tiene de los peores resultados…).
Porque no nos engañemos, nuestro Estado de Bienestar es deficiente, he mencionado ya el desastre de la educación, pero es que tenemos un sistema de protección para los desempleados que se olvida de ti cuando se acaba tu prestación, unas pensiones bajas que además no vamos a poder pagar a este ritmo, un salario mínimo que duplican los países con los que nos comparamos y, para colmo, nuestra deuda crece día a día. Además de que, como también he mencionado anteriormente, somos los que más impuestos pagamos.
Por todo esto, deberíamos plantearnos si debemos seguir yendo hacia un Estado en el que paguemos más impuestos a cambio de mantener estos servicios, o si no sería mejor que la gestión de casi todas las empresas públicas se liberalizara, y se pagaran menos impuestos para dejar de ahogar a la gente y que tenga más renta disponible para consumir y emprender. De esta forma, habría más de esa competitividad que tanto pregonan en Europa y el Estado solo asumiría el déficit de lo verdaderamente esencial, los que pagan sus impuestos no se verían tan perjudicados por los que no los pagan, y la gestión de los políticos perdería importancia.
Para concluir, decir que la situación actual es insostenible, este fraude fiscal y despilfarro público es incompatible con el Estado de Bienestar, y si queremos salir de esta debemos de corregir estas cosas por una de las dos vías: o se mejora la gestión pública y reducimos (a la mitad sería suficiente) el fraude fiscal, o privatizamos y liberamos de carga al Estado dando paso a un modelo más liberal, y con el panorama actual tenemos más motivos para decantarnos por la segunda que por la primera.


Ya no sólo es el tema económico, es que en España no funciona ningún ámbito ya sea político, judicial o económico.
Las instituciones políticas están totalmente desacreditadas debido a una nefasta gestión llevada por políticos más interesados en que todo fuera bien para el partido que en que todo fuera bien para los ciudadanos. Esos mismos políticos, en instituciones sobredimensionadas (cof cof, diputaciones provinciales) coparon las cajas de ahorro a las cuales saquearon mediante créditos a sus propios partidos (que luego las cajas condonaban) y mediante la financiación de proyectos megalómanos a medias con dinero público sin una ristra de rentabilidad (y por eso las cajas están como están mientras que los grandes bancos privados como BBVA o Santander se mantienen).
Y finalmente la entrada de los políticos en el ámbito judicial (vía nombramientos directos, por ejemplo) han terminado por acabar con la confianza en este sector, con un TC que está como todos sabemos, amenaza por parte de los magistrados si la situación no se desbloquea incluída, un presidente del CGPJ apoyado por el Ministerio pese a que todo indica que cometió… Digamos, irregularidades…
No es que nos tengamos que replantear la dirección de las políticas, es que nos tenemos que replantear toda España. El modelo de país construido tras el franquismo se ha desmoronado con la crisis, ya estaba agrietado pero la situación ha acabado por desbordarlo, y gran parte de la culpa lo tienen esos políticos que esta sociedad ha elegido voluntariamente.
El problema también es que se ha producido en muchas instituciones una especie de continuidad del régimen franquista, porque muchas instituciones no han perdido la influencia que debían perder del poder político y ahora por la impopularidad del poder político se han visto afectadas (y el mayor ejemplo ahora es la justicia), además que no han perdido la corrupción y clientelismos de entonces.
Pero España necesita hacer una reforma total del Estado e ir hacia una mayor transparencia para pillar todas las sinvergonzonerías y “obligar” a los poderes públicos a ser responsables con nuestro dinero, porque no puede ser que el primer año que se audita el TS salga que su Presidente se gasta el dinero del todo en cosas privadas.
La cantidad de municipios también es algo a estudiar: las instituciones de más bajo nivel son las más débiles ante la corrupción (por eso es más difícil tener un Gobierno de la Nación corrupto que un alcalde con tejemanejes). La fusión ordenada de estas entidades en otras más fuertes podría hacer disminuir el nivel de caciquismo presente en la vida política española.