Quiero ser… (Asesor de Zapatero)

Quiero ser… (Asesor de Zapatero)

Nada me decía que al empezar el día fuese a ponerme en modo Amaia Montero, pero ha sido leer una noticia sobre los asesores del Presidente del Gobierno y ponerme a tararear una de sus canciones.

Resulta que nuestro Zapatero tiene ni más ni menos que 656 asesores, ahí es nada. Supongo que ese número estará cuidadosamente elegido para que sea capicúa. De ellos, 233 son titulados en bachiller elemental, 130 en graduado escolar y 66 tienen el certificado de estudios primarios.

Y pensando, pensando, me he dicho que si de esos 656 hay tantos que están por debajo de mi nivel académico (de momento bachiller, en vías de una ingeniería superior) yo también puedo serlo. Soy una persona bastante trabajadora y con unas ideas progresistas y moderadas (aunque, si me guiara por lo que me han llamado, tengo un espectro ideológico muy amplio: Desde radical de izquierdas -dicho por uno de esos señores de crucifijo al cuello y misa dominical- hasta fascista-franquista-centralista-opresor -dicho por un perroflauta con rastas, ropa ancha y sucia y un perro pulgoso cuando me escuchó utilizar el castellano en lugar de hablar bable) así que creo que doy bastante el perfil que supongo que buscan en Moncloa (aunque quizá para cumplirlo a rajatabla debería estimular un poco la glándula de la procrastinación).

Claro, yo, que soy un alma cándida e inocente, dándole vueltas a la cosa he llegado a la conclusión de que debe ser muy complicado encontrar a tantas personas de tantos niveles académicos (y supongo que ideológicos, ¿O son todos de la cuerda y se pasan el tiempo dorándole la píldora al presi?) diferentes sin recurrir al enchufismo typical spanish, así que he empezado a navegar por la web del Ministerio de la Presidencia a ver si había algún formulario para presentarse como asesor, pero no he encontrado nada. Tampoco he sido capaz de localizar dirección alguna para enviar mi Currículum Vitae, aunque la mitad del folio se quedase en blanco, así que al final creo que lo mejor será dar mis consejos online, una especie de asesor dospuntocero (que ahora eso se lleva mucho) y a ver si con suerte me leen por ahí y me dan ese sueldo que me vendría tan bien.

Yo creo, señor Presidente, que una de las claves que hace que un país democrático sea próspero es la formación de sus ciudadanos. Vamos, que hay que mejorar la Educación, porque es un absoluto desastre. Como no creo que la educación deba ser una pizarra a borrar con cada cambio de gobierno, me atrevería a apostar por un pacto educativo que no reduzca la educación a una simple ley cambiante, sino que la convierta en un pilar básico de una sociedad formada y culta (aunque cueste, que soy consciente de que uno de los ídolos nacionales es la Esteban).

Además no me gusta la desigualdad, y, visto lo visto, creo que dividir la competencia de Educación en 17 trocitos y dar uno de ellos a cada Comunidad Autónoma ha sido una mala idea, porque ha servido para que haya unas monstruosas diferencias entre el nivel educativo y la inversión por alumno dependiendo de la Comunidad y para que se adoctrine al alumnado en un sentido u otro dependiendo del gerifalte autonómico, por lo que incluso me decantaría por una centralización de la competencia de Educación para garantizar unas bases iguales en todos los territorios de España (garantizando, por supuesto, la enseñanza de diversas asignaturas exclusivas de algunas Comunidades, como las lenguas cooficiales, quizá mediante un comité en el que se integre una representación estatal y una autonómica).

Sobre las creencias del Estado… hombre, no somos nadie para decir a la gente qué debe creer, pero con eso de que ahora hay un montón de gente de fuera, y que la gente nacida dentro del territorio nacional cada vez necesita menos la religión y cada vez se aparta más de ella… Yo creo que lo mejor sería un Estado totalmente laico, en el que tengas los mismos derechos seas católico, judío, musulmán o pastafarista. Claro, de un plumazo te quitarías el problema de tener que pagar a esos profesores de religión que no se escogen por oposiciones sino que entran porque la Iglesia lo dice porque obviamente la religión quedaría fuera de las escuelas públicas. Menos adoctrinamiento y más fondos para otros menesteres, como la renovación de materiales, acondicionamiento de edificios…

Además eso supondría eliminar el Concordato con el Vaticano, ¡Imagínate cuánto dinero nos podríamos ahorrar para dedicarlo a cubrir mejor las necesidades básicas de nuestros ciudadanos! Podríamos, claro, seguir sosteniendo financieramente algunos puntales como el mantenimiento de los templos (Vamos, mantener en buen estado las catedrales y demás) e incluso hacernos cargo financieramente de la obra social que ejerce la Iglesia (lo que viene siendo Cáritas), pero ese ahorro que tendríamos al no tener que regalar dinero a la Iglesia para que lo gaste en mármoles y sueldos de magufos sería estupendo para cubrir, por ejemplo, la financiación de la Ley de Dependencia (o para no tener que congelar las pensiones).

También podríamos hablar un poco de Sanidad: En un mundo en el que cada vez hay menos barreras, y en una unión de países en la que existe una Tarjeta Sanitaria Europea, es ridículo que más de 7 millones de personas no puedan ser correctamente atendidas fuera de su CC.AA. O que tengas problemas para que te atiendan en otra Comunidad Autónoma por ser desplazado, cuando estás dentro de tu propio país. O que algunas Comunidades no tengan ni un duro para Sanidad porque el dinero se dilapida en, por ejemplo, nombrar a dedo centenas de altos cargos. O que algunas Comunidades privaticen la sanidad. Lo siento por mi osadía, pero yo también centralizaría la Sanidad para garantizar un servicio adecuado a todos los ciudadanos independientemente de donde vivan. E incluso me gustaría que Europa implantase un modelo sanitario similar al español y que las competencias sanitarias de todos los estados pasasen a ser cosa de la UE.

Por cierto, una de las máximas de la Democracia es esa famosa frase de “Una persona, un voto“… ¿Verdad? Cumplámoslo pues. Que mi voto valga lo mismo, vote al PNV en el País Vasco, a IU en Asturias o a UPyD en Extremadura. Que los votos no estén secuestrados por los partidos políticos, que no se nutran de la representación que en realidad corresponde a otras formaciones políticas. Que los ciudadanos tengan garantizado su derecho a elegir grupo político sin que sus votos estén menospreciados y minusvalorados.

Que se garantice la independencia del poder judicial. Que los ciudadanos puedan elegir la lengua a utilizar. Que no se oculte la realidad económica del país. Que no se mienta. Que se antepongan los derechos de los ciudadanos a los intereses partidistas. Que las leyes anticorrupción se endurezcan. Que se garantice la igualdad sin discriminar a ninguno de los dos sexos. Que haya igualdad de derechos sin importar la orientación sexual. Que no se tengan complejos a la hora de revisar si las competencias transferidas funcionan o deben volver al estado central, como sucede en Alemania. Que las Comunidades Autónomas tengan las mismas competencias para que los ciudadanos tengan los mismos derechos.

Que las cosas funcionen. Ese sería mi consejo como asesor.

(Y por eso no me contratarán, claro)

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Sobre David Fernández

Soy un chico joven, del 91, nacido en Asturias. Mis hobbies son la fotografía, la lectura y todo aquello relacionado con las nuevas tecnologías.

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